Finanzas personales

No necesitas un asesor bancario. Te explico cómo hacerlo sin la comisión del 34%

  1. Tu objetivo es la independencia financiera: ingresos pasivos mayores que gastos corrientes.
  2. No gastes más de lo que entre. Invierte la diferencia en activos que generen rentas.
  3. El ahorro en el presente compra libertad en el futuro. El gasto pierde atractivo el día que entiendes esto.
  4. Desde el concepto del interés compuesto ahorrar con 20 años es una buena idea.
  5. Ármate de paciencia. El largo plazo son décadas, no meses.
  6. Desde el concepto de la utilidad marginal decreciente ahorrar con 20 años es una mala idea.
  7. Con 18 eras feliz porque, aunque no tuvieras dinero, te llegaba para pagarte tus sueños.
  8. 3.000 euros a los 18 compran más felicidad que 30.000 a los 40.
  9. Explora opciones desde ‘posición que te jodan’. O espéralas sentado en el búnker financiero. Con el dinero, igual que ligando, las buenas oportunidades llegan cuando no estás buscando.
  10. El dinero compra tranquilidad. Pregúntaselo a los noruegos.

¿Quieres que te avisemos cuando publiquemos nuevos contenidos?
Únete a las 3,000 personas que ya forman parte de nuestra lista de correo.

¿Quieres que te avisemos cuando publiquemos nuevos contenidos? Únete a las 3,000 personas que ya forman parte de nuestra lista de correo.

  1. ¿Tienes colchón para el cisne negro? 6 meses en cash, opera con margen de seguridad.
  2. La máxima de Kiyosaki: un activo pone dinero en tu bolsillo y un pasivo te lo quita. Un buen negocio es un activo. Un coche en ciudad es un pasivo. Un niño es un pasivo con potencial de activo.
  3. La clase media compra pasivos que confunde con activos. Su cenit financiero es el apartamento en la playa. Con vistas a la piscina comunitaria.
  4. He hecho los números con la segunda residencia: 300.000 euros / (15 días en verano x 40 años) = 500 euros la noche. Te sale más barato un hotel de 5 estrellas.
  5. No inviertas en ladrillo. Impuestos, intereses y mantenimiento neutralizan la dudosa revalorización del activo.
  6. Si no eres del Opus, ¿por qué quieres más de 4 habitaciones?
  7. La felicidad material es temporal. Desde pequeño que soñabas con el Porsche y a los 3 meses te cansas. Si añades la ansiedad por el arañazo te sale en negativo.
  8. Un viaje, en cambio, lo disfrutas en tres tiempos: preparándolo, viviéndolo y rememorándolo. No hay depreciación, los buenos recuerdos solo se revalorizan.
  9. Agua caliente, vuelos transatlánticos y comida mexicana. Luís XIV vivía con menos lujos y no se quejaba tanto.
  10. Satisfacción en términos relativos, no absolutos. ¿Tienes mejor coche que el vecino?
  11. Competimos en estructura de torneo hasta que alguien inventó la monogamia. El mercado del lujo explota un instinto maladaptado.
  12. La competición por estatus te empuja a seguir subiendo. Aunque ganes la carrera, seguirás siendo una rata.
  13. Renunciar a tus preferencias para encajarlas a las expectativas de desconocidos. No parece una estrategia inteligente.
  14. La trampa: esclavo de tu rango ajustarás gasto a salario.
  15. La paradoja: antes vivías con 2 y ahora no llegas con 4.
  16. Proyección de personalidad en la terraza de Ushuaïa. Quemar dinero en restricciones artificiales para así formar parte de la clase media-alta. Un ritual digno de los mayas.
  17. Tú ya eras feliz con un Lambrusco. ¿Qué mierdas haces buscándole matices al vino?
  18. El gasto en señalización está correlacionado con tu grado de inseguridad.
  19. La señal relevante funciona de forma sutil: la funda del iPhone me dice que no puedes permitirte romperlo.
  20. Los pobres compran lujo a crédito. La clase media compra lujo con salario. Los ricos compran lujo con rentas. Los billonarios no compran lujo.
  21. No creo en las clases sociales. Yo veo dos grupos: libertad financiera y dependencia financiera.
  22. Dos niveles de dependencia: por escasez y por expectativas. El primero es un problema económico. El segundo es un problema psicológico.
  23. Combate el instinto de validación social. Te ahorras problemas manteniendo perfil bajo.
  24. Solo la austeridad es sostenible. Los ricos de toda la vida conducen un Mercedes de 1994.
  25. El dinero compra la felicidad. Si sabes cómo gastarlo.
  26. El networking ofrece el mejor retorno. Sabio consejo de Kevin Kelly: “Un amigo con un barco es mejor que un barco.”
  27. Los depósitos a tipo fijo del Sabadell son peligrosos. La bolsa no es peligrosa.
  28. Invierte en fondos indexados manteniendo costes bajos. Echa un vistazo a la guía Cardinal.
  29. Diversifica y rebalancea cada 6 meses comprando la posición que ha perdido peso, ahora relativamente más barata.
  30. Lo que debería hacer: 100% S&P500 y revisar la cartera una vez al año. A largo plazo no necesito bonos.
  31. Lo que hago: 20% Nasdaq, 20% Nikkei, 20% bitcoin, 20% oro y 20% petróleo (¡sin entender lo del contango!) mirando la cotización en el móvil cada media hora.
  32. Tiene razón Kahneman: por mucho que conozca los sesgos seguiré cayendo en ellos.
  33. ¿Querrías conocer cada mañana el precio actualizado de tu casa? Ojalá perder la contraseña de mi bróker y no recuperarla hasta 2034.
  34. Invertir es aburrido. Si te lo pasas bien significa que te estás metiendo en problemas.
  35. El mercado no es perfecto, encontrarás gangas en la irracionalidad colectiva. Comprando cuando todos venden y vendiendo cuando todos compran.
  36. No compres acciones de la empresa en la que trabajas. Tampoco del Ibex. Vivir en España es riesgo suficiente.
  37. Busca compañías aburridas con una ventaja competitiva que puedas explicarle a un niño de 5 años. No busques compañías de las que presumir en una barbacoa, lo sexy está sobrevalorado.
  38. Si la recomendación viene de tu madre es una burbuja. Si la recomendación viene de un compañero de instituto al que no veías desde hacía años es una estafa piramidal.
  39. Keynes hablando de burbujas: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes mantenerte solvente.” Quizá tienes razón pero… ¿puedes permitírtelo?
  40. Jimmy Connors sobre la función del valor asimétrico: “Odio perder más de lo que me gusta ganar.” Tenlo en cuenta gestionando tus apuestas. Si ya eres rico sería estúpido jugarlo con riesgo.
  41. ¿Cuánto estás dispuesto a perder? Aprovecha de joven tu mayor tolerancia a las pérdidas.
  42. Tu protección en los extremos. La haltera ofrece una posición segura y otra especulativa. Casarte con un contable y flirtear con un poeta. 90% bonos alemanes y 10% Ethereum.
  43. Lo del trading es mentira. El de los tatuajes está en negativo.
  44. No sigas la actualidad financiera. El precio de la acción ya incorpora la información publicada.
  45. Ignora las predicciones. Un astrólogo tiene más credibilidad que un economista. Double combo de Niño Becerra.
  46. Automatiza transferencias con protocolos externos, delega la decisión a tu bienintencionado yo futuro.
  47. La inflación es un impuesto. 15 años al 5% y habrás perdido la mitad del poder adquisitivo. Los bancos centrales seguirán imprimiendo. Bitcoin y oro son un seguro contra los gobiernos.
  48. El miedo es racional. Solo se sale de una crisis con ahorro, a pesar de lo que digan los keynesianos.
  49. En el largo no estás muerto, en el largo pagas los intereses de la deuda.
  50. No cuadran las cuentas con las pensiones de los baby boomers. Estima un recorte del 30%.
  51. La tarjeta de crédito sirve para alquilar un coche. Sería un error utilizarla para otro fines.
  52. Las rebajas no son una oportunidad.
  53. Racionalizamos compras impulsivas. Una vez en casa, con la cabeza fría, encontrarás una excusa (¡cualquiera!) para no devolver la batamanta.
  54. Diseñar un entorno sin tentaciones es más efectivo que trabajar la fuerza de voluntad.
  55. ¿Cuánto te pagan por hora? Recuerda la cifra antes de dar el número de la Visa.
  56. ¿Lo necesito o lo quiero? Consume con la mentalidad de posguerra de tu abuelo.
  57. Sé indulgente con los pequeños gastos. Si te hace feliz el frappuccino de 6 euros.
  58. ¿Cuánto vale tu hora? Compra tiempo subcontratando tareas antipáticas.
  59. El coste de Netflix no son los 9 euros mensuales, son las 10 horas semanales.
  60. Toda la educación financiera que necesita tu hijo adolescente: que entienda lo que cuesta ganar un euro.
  61. Internaliza tus riesgos, no asegures si puedes cubrir la pérdida.
  62. No te compres un jet privado. Extrema cautela (¡paranoico!) con los peligros de cola larga.
  63. Toda deuda esconde un coste de oportunidad. No hay financiación gratuita, aunque los tipos estén al 0.
  64. No es rico quien acumula capital para proyectar estatus en una escala social imaginaria. Rico es quien tiene opciones.
  65. En este orden: piensa qué vida quieres y prepara un plan financiero.


Paul Arden. Sobre la creatividad

No puedo decirte el lugar en el que ir a buscar las buenas ideas pero si necesitas inspiración el publicista Paul Arden tiene el libro perfecto. It’s not how good you are, it’s how good you want to be, traducido al español como Usted puede ser lo bueno que quiera ser. La creatividad es un estado de ánimo. El proceso es instintivo y funciona en dos etapas: (1) definir una rutina en la que obtener un flujo constante de nuevas ideas y (2) retener las buenas ideas cuando hagan acto de presencia. Entorno y perseverancia, confiando ciegamente en el método. Rodearte de personas estimulantes (¡diferentes!) es el ingrediente esencial—porque la creatividad es un término colectivo. No hay ideas originales, nadie es 100% auténtico, todos hemos copiado estilos. Al final del día, la creatividad significa conectar ideas, será creativo quien consiga darle un nuevo uso a algo que ya existe. Arden odiaba al niño que no compartía los exámenes y hoy, en su agencia, fomenta una cultura sin propiedad intelectual, en la que todo está permitido.

 

Sobre la industria publicitaria y su mala reputación.

 

No tengo autoridad para hablar de Dios. Hablaré de publicidad. Es algo en lo que creo. Cuando digo que me dedico a la publicidad, la reacción instintiva de mi interlocutor es pensar que mi trabajo es vender a la gente cosas que no quiere. La gente cree que el del publicista es un trabajo ingrato. Pero no es ni más ni menos ingrato que cualquier otro. Sí, de acuerdo, yo vendo. Pero eso es lo que hace todo el mundo. La gente curra y vende o intenta que le compren algo. Sus servicios o su punto de vista. Las reuniones de Tupperware, por ejemplo. Son para vender. Antes de vender un coche se limpia para sacarle más partido. Hay quien tiene la casa en venta y cuando sabe que va a recibir a un posible comprador hornea pan para que huela bien. La forma de vestir para ir a una entrevista o a una fiesta, o una simple barra de labios. ¿No son formas de venderse a uno mismo? Los curas venden. Venden aquello en lo que creen. Dios. Todos vendemos. Todos estamos metidos en publicidad. Forma parte de la vida.

¿Quieres que te avisemos cuando publiquemos nuevos contenidos?
Únete a las 3,000 personas que ya forman parte de nuestra lista de correo.

¿Quieres que te avisemos cuando publiquemos nuevos contenidos? Únete a las 3,000 personas que ya forman parte de nuestra lista de correo.

Sobre la siempre gratificante búsqueda de la exigencia.

 

No tema trabajar con los mejores. Los mejores pueden ser gente difícil. Son resueltos y obcecados. Y por eso mismo son buenos. No entienden de compromisos. Pueden intimidar, sobre todo a los jóvenes, pero si se acerca a ellos con la actitud de querer hacer bien las cosas su respuesta será positiva. No lo dude. Porque a ellos también les gusta hacer bien las cosas. Y si tiene bien claro lo que quiere y se muestra decidido a conseguirlo, le respetarán aunque haya discusiones. Quizá no enseguida, pero sí con el tiempo. No he dicho que vaya a ser fácil.

 

Sobre el feedback negativo.

 

No busque elogios. Buque críticas. Es bastante fácil obtener la aprobación de los demás preguntando a suficientes personas o a las que sabemos que nos responderán lo que queremos oír. Lo más probable es que se muestren amables en lugar de críticos. Por otra parte, solemos pasar por alto lo negativo y solo atendemos a lo que nos interesa. De esta forma si ha hecho un trabajo agradable y aceptable, se convencerá a si mismo de que es bueno solo porque eso será lo que le hayan dicho los demás. Es probable que esté bien. Pero también que no sea excelente. Si en lugar de buscar la simple aprobación pregunta: «¿Está todo bien? ¿Cómo podría mejorarlo?», casi seguro que obtiene respuestas razonables y críticas. Incluso puede mejorar su idea. Y siempre podrá hacer caso omiso a las críticas si piensa que están fuera de lugar. (¿Le ve alguna pega al razonamiento?)

 

Sobre la creatividad—las distintas interpretaciones del concepto.

 

Para ser creativo no hace falta ser creativo. El término «creativo» es la divisa de las agencias de publicidad. Aparece en todos los informes. Pero, ¿qué significa «creativo»? Significa algo totalmente distinto para cada cliente. Para uno puede significar: «Quiero lo mismo que la competencia pero distinto». Para otro puede ser tan sencillo como querer un lema nuevo. Para otro significa: «Quiero lo mismo de los últimos 20 años, pero un poco diferente». El 99% de los clientes querrán lo que reconozcan por experiencia. A veces se ha dicho que la máxima de las multinacionales es «Creatividad con precedentes». Solo uno de cada diez mil quiere decir: «Quiero algo nunca visto». Así que, antes de ponerse manos a la obra, averigüe qué entiende su cliente por «creativo».

 

Sobre compartir desinteresadamente, sin apuntarse favores.

 

No oculte sus ideas. Dé todo lo que sabe y verá como lo recupera con creces. Seguro que recuerda cómo, en el colegio, para evitar que los demás copiaran, muchos niños rodeaban con el brazo el cuaderno de ejercicios o la hoja de examen. En el trabajo sucede lo mismo: la gente oculta sus ideas. «No se lo digas porque luego, ese, seguro que va y se cuelga la medalla». El problema de acaparar ideas es que acaba minando la energía. A la larga, agota. Si da todo lo que tiene se quedará vacío. Y se verá obligado a seguir alerta, a volver a llenarse. En cierto modo, cuanto más dé, mayor será la recompensa. Las ideas son de todos. No las reivindique como propias. Piense que no son sus ideas, son de todos. Están ahí, en el aire. Basta con estar predispuesto para poder cazarla al vuelo.

 

Sobre las oportunidades que todo proyecto presente ofrece.

 

No espere a que le den otra oportunidad. La que tiene entre las manos es la buena. Siempre esperamos el encargo perfecto del cliente perfecto. Pero casi nunca llega. Tal vez ahora tenga un proyecto entre manos y esté pensando: «Es tan aburrido que lo mejor será que lo acabe cuanto antes y me libere de él. El siguiente será mejor». Sea cual sea el proyecto que tiene sobre la mesa, ese es el proyecto. Hágalo lo mejor que pueda. Puede que el resultado no sea excelente, pero al menos tendrá la satisfacción de haberlo hecho lo mejor posible, y además siempre se aprenderán cosas. Las grandes soluciones suelen venir de la gente que se rebela ante un encargo mediocre.

 

Sobre la gestión de los riesgos.

 

Empiece equivocándose y verá como de repente todo es posible. Ya no intenta ser infalible. Pisa terreno desconocido. No hay forma de saber qué puede pasar, pero hay más posibilidades de que el resultado sea extraordinario que cuando intentaba acertar. Ahora bien, equivocarse entraña un riesgo. A la gente le preocupa sugerir ideas estúpidas por lo que puedan pensar los demás. Quizá ya haya asistido a alguna reunión en la que a raíz de una idea original suya haya surgido la necesidad de enfocar las cosas de otra forma. Pero en lugar de oírse, por ejemplo, «sugerencias como esa son las que conducen a soluciones novedosas», la sala permanece en silencio, la gente mira al techo, pone los ojos en blanco y retoma la discusión. Las personas se miden por los riesgos que asumen. Quien no asume riesgos intenta conservar lo que tiene. Quien asume riesgos suele acabar teniendo más.