Cómo elegir grado universitario

En la universidad no aprendes una profesión. Pero la universidad te dará pistas para encontrarla

  1. Traigo buenas noticias: a nadie le importa lo que hagas con tu vida.
  2. No busques una pasión, busca un talento que desarrollar. El consejo de Leonard Cohen: «Aprende un oficio»
  3. ¿Por qué quieres lo que quieres? Cuestiónate todas tus preferencias. ¿Cuáles están influenciadas por tus círculos y cuáles son genuinas?
  4. Tú ya sabes lo que quieres hacer. Lo jodido es aceptarlo a nivel interno. Lo jodido es defenderlo a nivel externo.
  5. Si andas perdido, piensa dónde gastas tus horas libres. En una economía en cambio constante solo el autodidacta estará protegido. Persigue esa curiosidad, aunque no exista retorno claro.
  6. Si sigues dudando, escoge el grado que menos puertas cierre. Estudiando ingeniería podrás trabajar en marketing. Estudiando empresariales no podrás operar centrales nucleares.
  7. La suerte es un factor determinante. Yo escogí mi carrera porque me gustó, arquitectónicamente, el edificio del campus. Una vez dentro, descubrí que también me gustaba la economía.
  8. En Estados Unidos te dejan experimentar durante el primer año. No lo tendrás en España. Investiga, antes de comprometerte, en edX y Coursera. Regístrate a 20 cursos y termina 4.
  9. Ignora salidas laborales y céntrate en competencias específicas. Nadie sabe cómo será el mercado laboral en el año 2035.
  10. Criterio número uno: el prestigio de la facultad. Eres producto de tu entorno. Subes de nivel rodeado de profesores exigentes y compañeros motivados.

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  1. Factores complementarios: nota de corte; grado de dificultad; rankings internacionales; salario esperado; opiniones con skin in the game.
  2. No tengas vergüenza de interactuar con desconocidos. La gente es maja. Anécdota de @borrellaspol. Se encontró a @XSalaimartin por la calle y le preguntó: «¿ADE o economía?»
  3. Dentro del rango anterior, yo recomendaría Pompeu Fabra, Carlos III, ICADE y ESADE. Las dos primeras a precio público.
  4. La nota de corte es un precio de mercado. Los precios transmiten información acerca de la oferta y la demanda. Algunos compradores no siguen el modelo racional de conducta.
  5. Infórmate acerca de los convenios de intercambio. Una matrícula en el extranjero cuesta 40.000 euros. Ahora te saldrá gratis. Consejo atípico: puedes ir dos veces de intercambios.
  6. Es lógico que los adolescentes no muestren interés por aprender y se preocupen exclusivamente por las notas. Los humanos respondemos a los incentivos fijados.
  7. Una vez dentro, las notas no son importantes si entiendes la universidad como un proceso de formación desordenado, en el que conocer gente, discutir ideas y forjar un carácter.
  8. Por el contrario, las notas son importantes si quieres señalizar obediencia, capacidad de memorización y ética de trabajo.
  9. Quienes compiten en expediente deben diferenciarse en el margen, siguiendo las reglas. Intenta, en la medida de lo posible, jugar fuera del sistema, operar en tus propios parámetros.
  10. A los 18 años métete en todos los líos. Pelearte es tu ventaja comparativa.
  11. Juégalo raro en entornos de baja competencia. Salen anualmente 10.000 licenciados en Derecho. Más factible ser Papa que socio en Cuatrecasas. ¿Has pensado en ir al seminario?’
  12. Tu madre, que opera con un modelo del siglo pasado, cree que estarás seguro con tu plaza de funcionario. No contempla un escenario de quiebra del Estado.
  13. La intersección te protege combinando disciplinas. ¿Qué tal suena un triple grado de filosofía, política y economía?
  14. El mito de los dropouts incorpora sesgo de supervivencia de manual.
  15. Quienes te dicen que no vayas a la universidad fueron todos a la universidad.
  16. Cuatro razones para ir a la universidad: experiencia (la vida en el campus), señalización (un papel oficial), contactos (acceso a individuos con potencial) y conocimiento (no tanto en las teorías que aprendas sino en las referencias que te permitan investigar por tu cuenta).
  17. ¿Ingenierías? El camino más difícil suele ser el menos transitado.
  18. Funcionan las señales costosas. Tiene que ser difícil entrar y tiene que ser difícil salir. El título de la Rey Juan Carlos solo tuvo un impacto sobre la carrera de Cifuentes.
  19. Si estudias filología solo puedes trabajar enseñando filología. Yo lo llamo estafa piramidal.
  20. Las humanidades te enseñan a pensar. En una economía tecnológica, la formación consiste en discutir los clásicos.
  21. Existen dos peligros que, aunque contradictorios, pueden ocurrir de forma simultánea: creer que el profesor lo sabe todo y creer que tú lo sabes todo. Sé escéptico, contigo y con todos.
  22. La universidad online solo vende conocimiento. No es bueno para el negocio que el precio lo marque YouTube.
  23. No habrá disrupción online, se mantendrá el formato físico de 4 años. La gente paga por la exposición positiva, posicionándose allí donde ocurren cosas. Las buenas oportunidades siempre son presenciales.
  24. Algo bonito de la universidad es que, por primera vez, puedes expresarte en libertad. En el instituto, con grupos tan pequeños, la presión social es un factor.
  25. Los graduados tienen mejores trabajos por la misma razón que los casados son más felices. La correlación es inversa: casarte no te hace feliz; si eres feliz es más probable que te cases.
  26. Si no te llamas Malia Obama veo peligroso la idea del año sabático.
  27. Lo de persigue tus sueños es buen consejo si tus padres son millonarios.
  28. Tú lo que necesitas son grandes retos. Superándolos encontrarás un propósito.
  29. Encuentra un objetivo de mejora. No podrán competir contra un loco que disfruta sufriendo.
  30. No es obligatorio ir a la universidad. Lo único que tienes prohibido es ser un nini.
  31. Lo bueno de la FP es que aprendes a hacer algo. No podemos decir lo mismo del 90% de grados.
  32. No existe igualdad de oportunidades. No es tanto una cuestión económica. Más una brecha informativa. A los grados con futuro llegan estudiantes mejor asesorados.
  33. Ha bajado además el listón. Excepto en las politécnicas… o se caerían los puentes. Si los títulos pierden valor los pobres no pueden diferenciarse. Los ricos seguirán tirando de contactos.
  34. Las universidades privadas sufren un conflicto de intereses. A largo buscan reputación pero a corto prefieren maximizar ingresos. Aceptan estudiantes que comprometen el valor de su marca.
  35. No todo es estudiar. Es bueno salir de fiesta para aprender a relacionarte. Ofrece este argumento cuando negocies la hora de regreso a casa.
  36. Las habilidades sociales son más determinantes que la formación específica.
  37. Si tienes miedo a hablar en público apúntate a la la liga de debates.
  38. Aunque los profesores te hicieran creer lo contrario, tu punto de vista no importa a nadie. Ábrete un blog y oblígate a publicar cada domingo. Pelea por las primeras 10 visitas.
  39. Intenta, este verano, ganar algo de pasta. Te dará perspectiva. El mejor primer trabajo es el de comercial, desarrollando la perseverancia frente a las negativas.
  40. El mundo no te debe nada. La deuda la tienes tú, que llevas 18 años subsidiado.
  41. Con First no te llega para largarte de España. Tu meta es Proficiency a los 21 años.
  42. Empieza una nueva etapa. El tiempo filtra a los buenos amigos.
  43. Preocúpate por lo que harás hoy, no dentro de 10 años. Lo resumía bien McRaven: si quieres cambiar el mundo empieza por hacerte la cama.
  44. ¿Cómo decidir cuando no puedes validar? Leer novelas (o mirar Los Soprano) te permite vivir otras vidas. Para luego proyectar en la tuya.
  45. Recuerda que existe más de una opción correcta. También que está permitido abandonar. Sé humilde y no incorpores los costes hundidos. Mejor perder un año que toda una vida.
  46. Aquello que has visto quizá no es representativo. La economía de bachillerato es contabilidad empresarial. La economía de la universidad son fórmulas matemáticas.
  47. Freud dice que sigas tu intuición en las decisiones trascendentales. Kahneman que la sigas después de estudiar el caso. Goleman que la sigas en negativo—qué no quieres que pase.
  48. Mira Susurros del corazón (¡que no te asuste el título!) antes de tomar una decisión. La historia de Shizuku, una chica a quien se la da bien escribir que, sin embargo, desconoce si podrá ganarse la vida escribiendo. Shiro, su mentor, le dice que no podrá saberlo si no lo intenta.
  49. Tienes que encontrar un talento y trabajarlo a diario. Tienes que aprender a esperar y tienes que ser persistente. Tienes que saber que tu primer intento no será perfecto. Tienes que entender que todo aquello que merece la pena exige sacrificio y esfuerzo. Tienes que ser valiente
  50. La película captura la incertidumbre de la adolescencia. Una ansiedad que ya describió Kierkegaard, en la creación como una posibilidad pendiente de explotar. El mensaje de Shizuku: no descubres tu vocación en una noche estrellada, debes pelear cada mañana hasta encontrarla.


Seth. Sobre la persistencia

Ventiladores Clyde es un relato melancólico de un tiempo pasado que creímos mejor. El dibujante canadiense Seth trabajó durante 20 años en este clásico contemporáneo, traducido recientemente al español. Un cómic que refleja con maestría las emociones de un comercial jubilado, Abe Matchcard, recordando los días de gloria de su empresa de ventiladores, junto con su hermano Simon. Según palabras del autor: «Me interesa más el ambiente que el argumento». En el formato gráfico consigue captar el estado de ánimo de dos personajes memorables.

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Sobre la perseverancia como factor diferencial.

 

Un comercial irrumpe en la oficina de un atareado ejecutivo, obviando a una secretaria aturdida. «¿Le gustaría comprar unas corbatas preciosas, caballero?», dice. «Lo siento pero no necesito más corbatas», responde, perplejo, el empresario. El comercial sigue con su discurso: «Pura seda, son piezas de altísima calidad». «¡Que no quiero corbatas! ¡Márchese!», grita el empresario. Y el comercial continúa: «Deje que le hable de…», pero antes de que pueda acabar el empresario lo agarra y lo echa. El maletín de muestras sale volando tras él. El comercial se levanta, se recompone y recoge las muestras. «Bueno ahora que ya hemos sacado el mal carácter, ¿querría comprarme una corbata?» Un chiste viejo. Y sí, bastante malo. Aunque en el fondo encierra sabiduría. Persistencia. Es una herramienta clave para todo comercial. No me refiero a que haya que ser un pesado como el del chiste, pero sí que hay que tener estómago para enfrentarse al desinterés más absoluto y con mucha persistencia y algo de inteligencia convertirlo en un triunfo.

 

Sobre la no obligación de escucharte, una lección ignorada en las escuelas de negocio.

 

Repasé mi discurso. Creía haberlo hecho todo bien. Había sido educado, tenía un producto de calidad y había seguido las normas para iniciar una conversación y llevarla a buen puerto. Y aún así no había cerrado ventas. Cuanto más pensaba en ello, más inútil me parecía todo. Había soltado un discurso de profesional, sí… pero, por Dios, con ese discurso a mí tampoco me habrían vendido nada. Y menos si ya tuviese productos similares que se vendiesen bien. Necesitaba algo nuevo. Tenía que contarle algo que le interesara escuchar. Así que me senté y me dispuse a preparar un discurso que siguiera la primera regla en ventas: captar la atención. Saber captar la atención de un comprador es un don. Tienes que hacer algo más que limitarte a entrar por la puerta y decir: «Hola señor Blank, soy Abraham Matchcard y represento a Ventiladores Clyde Asociados». Y yo debía saberlo: era precisamente eso lo que había hecho el día anterior. Según muchos comerciales, con un cumplido siempre se logra captar la atención. Y quizá sea verdad… la gente puede ser muy vanidosa y estúpida. Pero a mí nunca me ha gustado ser falso. Otro clásico es generar sorpresa con un chiste o una ofensa. Pero a mí siempre me ha parecido algo fácil y arriesgado. Lo mismo despiertas el interés del comprador, o lo mismo le espantas. Yo opté por un método mucho más directo. Regresé sin más a esas tiendas y empecé: «Señor Blank, ya me ha dicho que no, así que no espero que me compre ningún ventilador pero, ¿sabía que conmigo obtendrá 20 céntimos más de beneficio por ventilador que con la competencia?» Me había parado a hacer las cuentas y por fin tenía algo que decir que un empresario quisiera escuchar. Me había eliminado de la ecuación. Como ya no tenían la obligación de comprarle nada al comercial, estaban dispuestos a escuchar lo que iba a decirles. Y me escucharon. Fui sincero. Teníamos ventiladores de mucha calidad, quizá mejores que los de Westinghouse o General Electric. Ofrecíamos mejores precios y lo más importante, al ser una empresa local, nuestro servicio de mantenimiento era más rápido y accesible, cosa igual de crucial para un distribuidor que los beneficios. Les hice una demostración rápida y eficaz. Les ofrecí los datos de clientes satisfechos y, punto importantísimo, no les robé más de diez minutos. Cuando me fui de la ciudad había vendido en 22 de las 35 tiendas. Un detalle curioso: pocos compradores me reconocieron, y eso que había estado en sus tiendas el día anterior. No les había dicho nada que les interesase lo suficiente para recordarme. Es una lección que nunca he olvidado.

 

Sobre el interés genuino en solucionar un problema del cliente: «No es tanto que quiera vendértelo para ganar dinero, es que sé que tu vida será mejor con mi producto y quiero que tú también lo sepas».

 

Me gustaba observar a los comerciales de verdad: los viajantes de antaño. Se aprendía mucho de ellos. Esos tipos tenían encanto de sobra. Repetían mucho que la sinceridad vende… y que si sabes fingirla lo tienes todo hecho. Es la sinceridad, sí, sumada a la inteligencia y a cierto carisma lo que hace de alguien un buen comercial. Gente con la que es interesante hablar. Es fácil encontrar a charlatanes extrovertidos que van sobrados, con su libro de chistes y mucha labia. De esos hay a patadas. Pero el mejor comercial suele ser un tipo demasiado listo para hacer ese trabajo. ¿Qué fue lo que me impidió convertirme en un buen comercial? Muy fácil: la gente no me gustaba lo suficiente.

 

Sobre la mala praxis de algunos vendedores, una estrategia perdedora.

 

En aquella época se llevaba la venta agresiva. Lo que importaba era vender. Daba igual que estuvieras vendiéndole a un hombre algo que no necesitaba. Ni siquiera importaba que no volvieses a venderle nada a ese tipo. Por entonces, los comerciales tiraban de trucos, como meter el sombrero del cliente en un cajón para que no le fuese fácil irse de la oficina. Llevaban la estilográfica fuera para no espantar a ningún comprador al sacarla del bolsillo de la chaqueta. ¡Incluso se ponían a rellenar el pedido mientras hablaban! Presión, presión, presión. Nunca me ha gustado mucho esa manera de hacer. Y sí, he contratado a comerciales agresivos… pero, a largo plazo, ese modelo de venta no tiene nada bueno. Por cursi que suene, hay que crear una buena relación comercial, hay que vender según las necesidades del cliente. Se necesitan pedidos que se renueven. De ahí sale el dinero. No de la venta rápida.

 

Sobre las cualidades imprescindibles de todo buen comercial.

 

No hay que balbucear cuando llega el final. Los compradores odian al comercial arrogante que da mucho por sentado pero tampoco simpatizan con un Don Nervios. Evita irte por las ramas como un chaval en la edad del pavo pidiendo una cita. Mantén la calma, muestra confianza, sé escueto. Que el cliente esté cómodo. No cambies de actitud en el cierre. Nada espanta más a un comprador que un comercial que se convierte en un buitre en los últimos minutos del discurso. Una buena venta es como una maniobra militar: analizada, estudiada, y aún así espontánea. Y cuando te hagas una pregunta, más vale que sepas la respuesta. Admitir que desconoces tu producto equivale a perder una venta. Aunque tampoco hay que confundir al comprador con demasiada información: puedes hablar de más sobre el producto, pero no saber de más sobre él. Cuenta lo que quieras sobre aerodinámica o cubiertas de motores… pero eso no suele vender. Y no olvides decir que refrescan. Nunca critiques a la competencia ante el cliente, tampoco la alabes: simplemente no te molestes en mencionarla. Ese era uno de mis fallos. Parecía que pasaba más tiempo hablando de aires acondicionados que de mis propios productos. Simon me dijo una vez que con la boca abierta no se aprende nada. Quizá tuviera algo de razón. Incluso en las ventas, el silencio puede ser oro. Pongamos que estás metido en tu discurso y un cliente empieza a darte la razón… deja de hablar y dale vía libre. Si te hace una pregunta, responde y cállate. No te pongas a hablar de cosas que no te haya preguntado. Y si dice que un producto le va bien, silencio. Está vendido. Cerrar la boca puede ser un buen consejo. Sin embargo, es un problema dejar silencios que permitan al cliente decir ‘no’. Cuesta remontar un ‘no’ antes siquiera de haber pedido el ‘sí’. Ante un ‘no’ hay que intentar reducir los motivos del cliente a una sola objeción. Y si superas esa objeción, ya es tuyo. Es un truco algo sucio. El cliente ya habrá afirmado que solo hay una cosa que le impida hacer el pedido. Y llegado ese punto, tendría que ser muy terco para buscarse otro motivo para no comprar.

 

Sobre los cinco pasos para completar una venta.

 

Número uno: atención.
Tienes que captar la atención del comprador, o no llegarás ni a soltar el discurso. 

Número dos: interés.
Ahora debes mantener despierto el interés del cliente para promocionar tu producto.

Número tres: convicción.
Tienes que demostrar que crees de verdad en tu discurso… y transmitir esa convicción a tu cliente.

Número cuatro: deseo.
El cliente está interesado y cree que tienes un buen producto. Ahora debe quererlo.

Número cinco y último: el cierre.
Después de todo eso, ¿puedes hacer que firme la orden de compra?


La mayoría de los comerciales dan con facilidad los primeros cuatro pasos. Es en el quinto en el que suelen tropezar. Si existe un aspecto de las ventas que he analizado con detenimiento es el cierre. Y como apunté antes, hay mucho que decir al respecto.
El arte de vender es el arte de cerrar una venta. En la vida, para conseguir algo tienes que pedirlo. Y por el amor de Dios: en cuanto tengas la firma, vete. No sé cuántos contratos se han perdido por quedarse uno a charlar un rato. Al cliente no hay que darle tiempo para que se replantee su decisión. Incluso con un buen producto. Mejor no estar ahí cuando empiece a inquietarse.


Mark McCormack. Sobre el marketing

El MBA de Harvard es uno de los posgrados de mayor prestigio. Mark McCormack, sin embargo, no compra el conocimiento que allí se imparte. Según el autor, por mucho método patentado nadie puede enseñarte, desde una aula, a gestionar una firma. Los negocios, así como la vida, están formados por un conjunto de experiencias. McCormack escribió What they don’t teach you at Harvard Business School, sin traducción al español, con la intención de transmitir unos principios prácticos en la dirección de su empresa. Son consejos street-smart, por intuición, difíciles de implementar pero de gran interés. Si después de la lección de McCormack te quedas con ganas de ver qué se da en Harvard siempre puedes comprarte el libro What they teach you at Harvard Business School. Ahorrándote, eso sí, los 80.000 euros que cuesta el programa.

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Sobre la persistencia de los niños, habilidad que uno olvida con los años.

 

La mayoría de las personas, creo, nacen vendedoras. En la escuela, vendemos a los compañeros para que nos acepten y a los profesores para que nos otorguen notas. Intentamos convencer a los padres para regresar tarde a casa. Inconscientemente utilizamos todas las estratagemas del comercial: persuasión, negociación y la táctica definitiva del adolescente—nunca aceptar un no por respuesta. Antes de salir al mercado hemos aprendido a posicionarnos para obtener lo que queremos, a comercializar nuestras habilidades y a vendernos para la entrevista. Entonces algo insólito ocurre: olvidamos cómo hacerlo. El arte de la venta es la práctica consciente de aquello que ya sabemos de forma inconsciente—porque llevamos media vida haciéndolo.

 

Sobre aquello que Dale Carnegie llama showmanship y que nosotros llamaremos teatralidad.

 

El punto principal de leer a la gente, calcular su ego y encontrar puntos débiles es el de utilizar esa información a tu favor—exponiendo aquello que conoces al estímulo correcto. Durante años había intentado convencer al jefe de Rolex de construir un reloj en la pista central de Wimbledon. Él sentía que era una pérdida de dinero, comparando esa esponsorización con el cronometraje de eventos deportivos que hacían marcas inferiores como Seiko o Timex. Sabía que mi única opción pasaba por llevarlo allí. Sentados en la royal box, bebiendo té y mirando el partido, pude ver cómo incorporaba la idea: la vieja elegancia de la Centre Court, la emoción del tenis, la belleza y el encanto de un torneo especial. Cuando terminó el match me dijo: «Esto es Rolex».

 

Sobre la importancia del timing… ¡negocia en los postres!

 

Muchas ideas fracasan no porque sean malas, tampoco porque estén mal ejecutadas, sino porque no se lanzan en el timing correcto. El paso del tiempo puede alterar la dinámica de una situación y la receptividad del comprador. El timing tiene distintas implementaciones, pudiendo así controlar el momento en el que se realiza la venta o cuándo decir algo en una conversación, o jugar con el entorno y las circunstancias. El timing no es un conjunto de reglas a seguir, sino una percepción, en señales sensoriales que captura la mente, que uno debe ejecutar en el momento de la venta. Algunas compañías son propensas a comprar en un momento del año, plantéate si la situación requiere una estrategia de timing o si puedes usar el timing a tu favor. Cuando combinas la percepción del tiempo con los intangibles de la venta (cuánto tiempo debería una idea germinar o cuándo realizar la llamada) escoger el momento correcto termina siendo una decisión de juicio.

 

Sobre el control del entorno en el arte de la persuasión.

 

La gente suele subestimar la importancia de la atmósfera. Por la misma razón que existe un momento idóneo para realizar una venta, existe también un sitio correcto. El peor lugar suelen ser las oficinas del cliente. Sales ganando en una comida, después de un partido de tenis o en un campo de golf. Cualquier lugar en el que baje la guardia y sea receptivo.

 

Sobre la gestión de los silencios—o cómo arruinar una venta.

 

El uso de la pausa expectante en una venta es como pescar con red. Pones un cebo y esperas que el pez caiga en ella. Formulada la pregunta, habiendo realizado el pitch, no hables de nuevo hasta que el otro responda. No repitas tu argumento. No presiones. No digas eso de «sé que es una decisión difícil». El comprador lo está meditando, discutiendo consigo mismo en un monólogo interno. No intervengas. Si realiza una pregunta responde de forma monosilábica. Cuando diga que compra, tú cállate. No sabría decirte la de veces que he visto esto: se cierra un acuerdo y el vendedor levanta la sospecha halagando la decisión. «No te arrepentirás». Una vez has vendido, todo lo que digas jugará en tu contra. Cambia la conversación. Háblale de tu swing.

 

Sobre la estrategia de ser pez grande en estanque pequeño.

 

Es una verdad en el mundo de los negocios que uno no puede mantenerse en el mismo tamaño. Pero nos resistimos, y continuamos haciéndolo, a la presión de crecer demasiado rápido. Quería ser mejor antes de ser más grande. En 1966 nos convertimos en líderes de la representación en el mercado del golf. Estábamos organizados, teníamos a las personas en su sitio y sabíamos hacia adonde íbamos. Solo entonces decidí inspeccionar otros mercados. Si hemos seguido una fórmula de crecimiento esta ha sido: empieza con los mejores, aprende de los mejores, crece lentamente y consolida tu posición, luego diversifica horizontalmente tus conocimientos.

 

Sobre cómo ser más productivo durante tu jornada laboral.

 

Si los ejecutivos tuvieran que clasificar sus preocupaciones sospecho que no disponer de suficiente tiempo estaría en esa lista. Las soluciones al problema son más simples que lo que uno está dispuesto a admitir. Es principalmente una cuestión de controlar tu agenda, que tu agenda no te controle a ti. Ajustando las actividades al tiempo disponible, en lugar de expandir tu tiempo para hacerles sitio.Yo empiezo viendo la semana como un total de 168 horas y organizo en ellas tiempo para el descanso, así como tiempo para el trabajo.

 

Sobre las 3 frases que todo ejecutivo debería aprender a pronunciar.

 

Mucha personas dicen ciertas cosas porque asumen erróneamente que están generando la impresión correcta y evitan otras expresiones por la misma razón. Hay 3 frases, difíciles de pronunciar, que yo utilizo con frecuencia: no lo sé, necesito ayuda y estaba equivocado. Todos los presidentes de grandes compañías con los que he lidiado sabían cómo y cuándo decirlas.


Finanzas personales

No necesitas un asesor bancario. Te explico cómo hacerlo sin la comisión del 34%

  1. Tu objetivo es la independencia financiera: ingresos pasivos mayores que gastos corrientes.
  2. No gastes más de lo que entre. Invierte la diferencia en activos que generen rentas.
  3. El ahorro en el presente compra libertad en el futuro. El gasto pierde atractivo el día que entiendes esto.
  4. Desde el concepto del interés compuesto ahorrar con 20 años es una buena idea.
  5. Ármate de paciencia. El largo plazo son décadas, no meses.
  6. Desde el concepto de la utilidad marginal decreciente ahorrar con 20 años es una mala idea.
  7. Con 18 eras feliz porque, aunque no tuvieras dinero, te llegaba para pagarte tus sueños.
  8. 3.000 euros a los 18 compran más felicidad que 30.000 a los 40.
  9. Explora opciones desde ‘posición que te jodan’. O espéralas sentado en el búnker financiero. Con el dinero, igual que ligando, las buenas oportunidades llegan cuando no estás buscando.
  10. El dinero compra tranquilidad. Pregúntaselo a los noruegos.

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  1. ¿Tienes colchón para el cisne negro? 6 meses en cash, opera con margen de seguridad.
  2. La máxima de Kiyosaki: un activo pone dinero en tu bolsillo y un pasivo te lo quita. Un buen negocio es un activo. Un coche en ciudad es un pasivo. Un niño es un pasivo con potencial de activo.
  3. La clase media compra pasivos que confunde con activos. Su cenit financiero es el apartamento en la playa. Con vistas a la piscina comunitaria.
  4. He hecho los números con la segunda residencia: 300.000 euros / (15 días en verano x 40 años) = 500 euros la noche. Te sale más barato un hotel de 5 estrellas.
  5. No inviertas en ladrillo. Impuestos, intereses y mantenimiento neutralizan la dudosa revalorización del activo.
  6. Si no eres del Opus, ¿por qué quieres más de 4 habitaciones?
  7. La felicidad material es temporal. Desde pequeño que soñabas con el Porsche y a los 3 meses te cansas. Si añades la ansiedad por el arañazo te sale en negativo.
  8. Un viaje, en cambio, lo disfrutas en tres tiempos: preparándolo, viviéndolo y rememorándolo. No hay depreciación, los buenos recuerdos solo se revalorizan.
  9. Agua caliente, vuelos transatlánticos y comida mexicana. Luís XIV vivía con menos lujos y no se quejaba tanto.
  10. Satisfacción en términos relativos, no absolutos. ¿Tienes mejor coche que el vecino?
  11. Competimos en estructura de torneo hasta que alguien inventó la monogamia. El mercado del lujo explota un instinto maladaptado.
  12. La competición por estatus te empuja a seguir subiendo. Aunque ganes la carrera, seguirás siendo una rata.
  13. Renunciar a tus preferencias para encajarlas a las expectativas de desconocidos. No parece una estrategia inteligente.
  14. La trampa: esclavo de tu rango ajustarás gasto a salario.
  15. La paradoja: antes vivías con 2 y ahora no llegas con 4.
  16. Proyección de personalidad en la terraza de Ushuaïa. Quemar dinero en restricciones artificiales para así formar parte de la clase media-alta. Un ritual digno de los mayas.
  17. Tú ya eras feliz con un Lambrusco. ¿Qué mierdas haces buscándole matices al vino?
  18. El gasto en señalización está correlacionado con tu grado de inseguridad.
  19. La señal relevante funciona de forma sutil: la funda del iPhone me dice que no puedes permitirte romperlo.
  20. Los pobres compran lujo a crédito. La clase media compra lujo con salario. Los ricos compran lujo con rentas. Los billonarios no compran lujo.
  21. No creo en las clases sociales. Yo veo dos grupos: libertad financiera y dependencia financiera.
  22. Dos niveles de dependencia: por escasez y por expectativas. El primero es un problema económico. El segundo es un problema psicológico.
  23. Combate el instinto de validación social. Te ahorras problemas manteniendo perfil bajo.
  24. Solo la austeridad es sostenible. Los ricos de toda la vida conducen un Mercedes de 1994.
  25. El dinero compra la felicidad. Si sabes cómo gastarlo.
  26. El networking ofrece el mejor retorno. Sabio consejo de Kevin Kelly: “Un amigo con un barco es mejor que un barco.”
  27. Los depósitos a tipo fijo del Sabadell son peligrosos. La bolsa no es peligrosa.
  28. Invierte en fondos indexados manteniendo costes bajos. Echa un vistazo a la guía Cardinal.
  29. Diversifica y rebalancea cada 6 meses comprando la posición que ha perdido peso, ahora relativamente más barata.
  30. Lo que debería hacer: 100% S&P500 y revisar la cartera una vez al año. A largo plazo no necesito bonos.
  31. Lo que hago: 20% Nasdaq, 20% Nikkei, 20% bitcoin, 20% oro y 20% petróleo (¡sin entender lo del contango!) mirando la cotización en el móvil cada media hora.
  32. Tiene razón Kahneman: por mucho que conozca los sesgos seguiré cayendo en ellos.
  33. ¿Querrías conocer cada mañana el precio actualizado de tu casa? Ojalá perder la contraseña de mi bróker y no recuperarla hasta 2034.
  34. Invertir es aburrido. Si te lo pasas bien significa que te estás metiendo en problemas.
  35. El mercado no es perfecto, encontrarás gangas en la irracionalidad colectiva. Comprando cuando todos venden y vendiendo cuando todos compran.
  36. No compres acciones de la empresa en la que trabajas. Tampoco del Ibex. Vivir en España es riesgo suficiente.
  37. Busca compañías aburridas con una ventaja competitiva que puedas explicarle a un niño de 5 años. No busques compañías de las que presumir en una barbacoa, lo sexy está sobrevalorado.
  38. Si la recomendación viene de tu madre es una burbuja. Si la recomendación viene de un compañero de instituto al que no veías desde hacía años es una estafa piramidal.
  39. Keynes hablando de burbujas: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes mantenerte solvente.” Quizá tienes razón pero… ¿puedes permitírtelo?
  40. Jimmy Connors sobre la función del valor asimétrico: “Odio perder más de lo que me gusta ganar.” Tenlo en cuenta gestionando tus apuestas. Si ya eres rico sería estúpido jugarlo con riesgo.
  41. ¿Cuánto estás dispuesto a perder? Aprovecha de joven tu mayor tolerancia a las pérdidas.
  42. Tu protección en los extremos. La haltera ofrece una posición segura y otra especulativa. Casarte con un contable y flirtear con un poeta. 90% bonos alemanes y 10% Ethereum.
  43. Lo del trading es mentira. El de los tatuajes está en negativo.
  44. No sigas la actualidad financiera. El precio de la acción ya incorpora la información publicada.
  45. Ignora las predicciones. Un astrólogo tiene más credibilidad que un economista. Double combo de Niño Becerra.
  46. Automatiza transferencias con protocolos externos, delega la decisión a tu bienintencionado yo futuro.
  47. La inflación es un impuesto. 15 años al 5% y habrás perdido la mitad del poder adquisitivo. Los bancos centrales seguirán imprimiendo. Bitcoin y oro son un seguro contra los gobiernos.
  48. El miedo es racional. Solo se sale de una crisis con ahorro, a pesar de lo que digan los keynesianos.
  49. En el largo no estás muerto, en el largo pagas los intereses de la deuda.
  50. No cuadran las cuentas con las pensiones de los baby boomers. Estima un recorte del 30%.
  51. La tarjeta de crédito sirve para alquilar un coche. Sería un error utilizarla para otro fines.
  52. Las rebajas no son una oportunidad.
  53. Racionalizamos compras impulsivas. Una vez en casa, con la cabeza fría, encontrarás una excusa (¡cualquiera!) para no devolver la batamanta.
  54. Diseñar un entorno sin tentaciones es más efectivo que trabajar la fuerza de voluntad.
  55. ¿Cuánto te pagan por hora? Recuerda la cifra antes de dar el número de la Visa.
  56. ¿Lo necesito o lo quiero? Consume con la mentalidad de posguerra de tu abuelo.
  57. Sé indulgente con los pequeños gastos. Si te hace feliz el frappuccino de 6 euros.
  58. ¿Cuánto vale tu hora? Compra tiempo subcontratando tareas antipáticas.
  59. El coste de Netflix no son los 9 euros mensuales, son las 10 horas semanales.
  60. Toda la educación financiera que necesita tu hijo adolescente: que entienda lo que cuesta ganar un euro.
  61. Internaliza tus riesgos, no asegures si puedes cubrir la pérdida.
  62. No te compres un jet privado. Extrema cautela (¡paranoico!) con los peligros de cola larga.
  63. Toda deuda esconde un coste de oportunidad. No hay financiación gratuita, aunque los tipos estén al 0.
  64. No es rico quien acumula capital para proyectar estatus en una escala social imaginaria. Rico es quien tiene opciones.
  65. En este orden: piensa qué vida quieres y prepara un plan financiero.


Paul Arden. Sobre la creatividad

No puedo decirte el lugar en el que ir a buscar las buenas ideas pero si necesitas inspiración el publicista Paul Arden tiene el libro perfecto. It’s not how good you are, it’s how good you want to be, traducido al español como Usted puede ser lo bueno que quiera ser. La creatividad es un estado de ánimo. El proceso es instintivo y funciona en dos etapas: (1) definir una rutina en la que obtener un flujo constante de nuevas ideas y (2) retener las buenas ideas cuando hagan acto de presencia. Entorno y perseverancia, confiando ciegamente en el método. Rodearte de personas estimulantes (¡diferentes!) es el ingrediente esencial—porque la creatividad es un término colectivo. No hay ideas originales, nadie es 100% auténtico, todos hemos copiado estilos. Al final del día, la creatividad significa conectar ideas, será creativo quien consiga darle un nuevo uso a algo que ya existe. Arden odiaba al niño que no compartía los exámenes y hoy, en su agencia, fomenta una cultura sin propiedad intelectual, en la que todo está permitido.

 

Sobre la industria publicitaria y su mala reputación.

 

No tengo autoridad para hablar de Dios. Hablaré de publicidad. Es algo en lo que creo. Cuando digo que me dedico a la publicidad, la reacción instintiva de mi interlocutor es pensar que mi trabajo es vender a la gente cosas que no quiere. La gente cree que el del publicista es un trabajo ingrato. Pero no es ni más ni menos ingrato que cualquier otro. Sí, de acuerdo, yo vendo. Pero eso es lo que hace todo el mundo. La gente curra y vende o intenta que le compren algo. Sus servicios o su punto de vista. Las reuniones de Tupperware, por ejemplo. Son para vender. Antes de vender un coche se limpia para sacarle más partido. Hay quien tiene la casa en venta y cuando sabe que va a recibir a un posible comprador hornea pan para que huela bien. La forma de vestir para ir a una entrevista o a una fiesta, o una simple barra de labios. ¿No son formas de venderse a uno mismo? Los curas venden. Venden aquello en lo que creen. Dios. Todos vendemos. Todos estamos metidos en publicidad. Forma parte de la vida.

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Sobre la siempre gratificante búsqueda de la exigencia.

 

No tema trabajar con los mejores. Los mejores pueden ser gente difícil. Son resueltos y obcecados. Y por eso mismo son buenos. No entienden de compromisos. Pueden intimidar, sobre todo a los jóvenes, pero si se acerca a ellos con la actitud de querer hacer bien las cosas su respuesta será positiva. No lo dude. Porque a ellos también les gusta hacer bien las cosas. Y si tiene bien claro lo que quiere y se muestra decidido a conseguirlo, le respetarán aunque haya discusiones. Quizá no enseguida, pero sí con el tiempo. No he dicho que vaya a ser fácil.

 

Sobre el feedback negativo.

 

No busque elogios. Buque críticas. Es bastante fácil obtener la aprobación de los demás preguntando a suficientes personas o a las que sabemos que nos responderán lo que queremos oír. Lo más probable es que se muestren amables en lugar de críticos. Por otra parte, solemos pasar por alto lo negativo y solo atendemos a lo que nos interesa. De esta forma si ha hecho un trabajo agradable y aceptable, se convencerá a si mismo de que es bueno solo porque eso será lo que le hayan dicho los demás. Es probable que esté bien. Pero también que no sea excelente. Si en lugar de buscar la simple aprobación pregunta: «¿Está todo bien? ¿Cómo podría mejorarlo?», casi seguro que obtiene respuestas razonables y críticas. Incluso puede mejorar su idea. Y siempre podrá hacer caso omiso a las críticas si piensa que están fuera de lugar. (¿Le ve alguna pega al razonamiento?)

 

Sobre la creatividad—las distintas interpretaciones del concepto.

 

Para ser creativo no hace falta ser creativo. El término «creativo» es la divisa de las agencias de publicidad. Aparece en todos los informes. Pero, ¿qué significa «creativo»? Significa algo totalmente distinto para cada cliente. Para uno puede significar: «Quiero lo mismo que la competencia pero distinto». Para otro puede ser tan sencillo como querer un lema nuevo. Para otro significa: «Quiero lo mismo de los últimos 20 años, pero un poco diferente». El 99% de los clientes querrán lo que reconozcan por experiencia. A veces se ha dicho que la máxima de las multinacionales es «Creatividad con precedentes». Solo uno de cada diez mil quiere decir: «Quiero algo nunca visto». Así que, antes de ponerse manos a la obra, averigüe qué entiende su cliente por «creativo».

 

Sobre compartir desinteresadamente, sin apuntarse favores.

 

No oculte sus ideas. Dé todo lo que sabe y verá como lo recupera con creces. Seguro que recuerda cómo, en el colegio, para evitar que los demás copiaran, muchos niños rodeaban con el brazo el cuaderno de ejercicios o la hoja de examen. En el trabajo sucede lo mismo: la gente oculta sus ideas. «No se lo digas porque luego, ese, seguro que va y se cuelga la medalla». El problema de acaparar ideas es que acaba minando la energía. A la larga, agota. Si da todo lo que tiene se quedará vacío. Y se verá obligado a seguir alerta, a volver a llenarse. En cierto modo, cuanto más dé, mayor será la recompensa. Las ideas son de todos. No las reivindique como propias. Piense que no son sus ideas, son de todos. Están ahí, en el aire. Basta con estar predispuesto para poder cazarla al vuelo.

 

Sobre las oportunidades que todo proyecto presente ofrece.

 

No espere a que le den otra oportunidad. La que tiene entre las manos es la buena. Siempre esperamos el encargo perfecto del cliente perfecto. Pero casi nunca llega. Tal vez ahora tenga un proyecto entre manos y esté pensando: «Es tan aburrido que lo mejor será que lo acabe cuanto antes y me libere de él. El siguiente será mejor». Sea cual sea el proyecto que tiene sobre la mesa, ese es el proyecto. Hágalo lo mejor que pueda. Puede que el resultado no sea excelente, pero al menos tendrá la satisfacción de haberlo hecho lo mejor posible, y además siempre se aprenderán cosas. Las grandes soluciones suelen venir de la gente que se rebela ante un encargo mediocre.

 

Sobre la gestión de los riesgos.

 

Empiece equivocándose y verá como de repente todo es posible. Ya no intenta ser infalible. Pisa terreno desconocido. No hay forma de saber qué puede pasar, pero hay más posibilidades de que el resultado sea extraordinario que cuando intentaba acertar. Ahora bien, equivocarse entraña un riesgo. A la gente le preocupa sugerir ideas estúpidas por lo que puedan pensar los demás. Quizá ya haya asistido a alguna reunión en la que a raíz de una idea original suya haya surgido la necesidad de enfocar las cosas de otra forma. Pero en lugar de oírse, por ejemplo, «sugerencias como esa son las que conducen a soluciones novedosas», la sala permanece en silencio, la gente mira al techo, pone los ojos en blanco y retoma la discusión. Las personas se miden por los riesgos que asumen. Quien no asume riesgos intenta conservar lo que tiene. Quien asume riesgos suele acabar teniendo más.


Lewis Carroll. Sobre la locura

“Sí yo hiciera mi mundo todo sería un disparate. Porque todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es no sería y lo que no podría ser si sería.” Lewis Carroll imaginó un universo loco en sus dos cuentos más célebres: Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo. Escritos de forma enigmática, leer las aventuras de la descreída Alicia significa adentrarse en un sueño, en el que no existen las normas y uno vive la vida como la siente. En Cardinal, fanáticos de las estrategias en los extremos, seguiremos la lógica de Carroll en el diseño de carrera. El Rey, como todos los chiflados personaje del relato, esconde grandes verdades en sus irracionales consejos. “Empieza por el principio y sigue hasta que llegues al final; allí te paras.” Parece una locura pero, sorprendentemente, funciona. El mensaje de Alicia es que, en un mundo cuadrado, solo el loco habla con cabeza. Él es el único que piensa distinto.

 

Sobre la importancia de fijar una dirección.

—Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

—Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar—dijo el Gato.

—No me importa mucho el sitio—dijo Alicia.

—Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes—dijo el Gato.

—Siempre que llegue a alguna parte—añadió Alicia como explicación.

—¡Oh, siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo suficiente!

A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta: ¿Qué clase de gente vive por aquí?

—En esta dirección vive un Sombrerero. Y en esta dirección vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.

—Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca—protestó Alicia.

—Oh, eso no lo puedes evitar, aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.

—¿Cómo sabes que yo estoy loca?—preguntó Alicia.

—Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.

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Sobre la competición en ausencia de reglas claras.

—¿Qué es una carrera loca?—preguntó Alicia, y no porque tuviera muchas ganas de averiguarlo, sino porque el Dodo había hecho una pausa, como esperando que alguien dijera algo, y nadie parecía dispuesto a decir nada.

—Bueno, la mejor manera de explicarlo es hacerlo. 

(Y por si alguno de vosotros quiere hacer también una carrera loca cualquier día de invierno, voy a contaros cómo la organizó el Dodo.) Primero trazó una pista para la carrera, más o menos en círculo («la forma exacta no tiene importancia», dijo) y después todo el grupo se fue colocando aquí y allá a lo largo de la pista. No hubo el «a la una, a las dos, a las tres, ya», sino que todos empezaron a correr cuando quisieron, y cada uno paró cuando quiso, de modo que no era fácil saber cuándo terminaba la carrera. Sin embargo, cuando llevaban corriendo más o menos media hora, el Dodo gritó súbitamente: ¡La carrera ha terminado!

Y todos se agruparon jadeantes a su alrededor, preguntando: ¿Pero quién ha ganado?

El Dodo no podía contestar a esta pregunta sin entregarse antes a largas cavilaciones, y estuvo largo rato reflexionando con un dedo apoyado en la frente (la postura en que aparecen casi siempre retratados los pensadores) mientras los demás esperaban en silencio.

Por fin el Dodo dijo: Todos hemos ganado, y todos tenemos que recibir un premio.

Sobre estrategias contraintuitivas de inmejorables resultados.

—Así no lo lograrás nunca—le señaló la rosa—Si me lo preguntaras a mí, te aconsejaría que intentases andar en dirección contraria.

Esto le pareció a Alicia una verdadera tontería, de forma que sin dignarse a responder nada se dirigió al instante hacia la Reina. No bien lo hubo hecho, y con gran sorpresa por su parte, la perdió de vista inmediatamente y se encontró caminando en dirección a la puerta de la casa. Con no poca irritación deshizo el camino recorrido y después de buscar a la Reina por todas partes (acabó vislumbrándola a buena distancia de ella) pensó que esta vez intentaría seguir el consejo de la rosa, caminando en dirección contraria. Esto le dio un resultado excelente, pues apenas hubo intentado alejarse durante cosa de un minuto, se encontró cara a cara con la Reina roja.

 

Sobre la ley de Sayre y por qué evadir escenarios de competencia perfecta.

Alicia nunca pudo explicarse, pensándolo luego, como fue que empezó aquella carrera; todo lo que recordaba era que corrían cogidas de la mano y que la Reina corría tan velozmente que eso era lo único que podía hacer Alicia para no separarse de ella; y aún así la Reina no hacía más que jalearla gritándole: «¡Más rápido, más rápido!» Y aunque Alicia sentía que simplemente no podía correr más velozmente, le faltaba el aliento para decírselo. Lo más curioso de todo es que los árboles y otros objetos nunca variaban de lugar: por más rápido que corrieran nunca lograban pasar un solo objeto. (…) La Reina la apoyó contra el tronco de un árbol y le dijo amablemente: ahora puedes descansar un poco.

Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.

—Pero ¿cómo? iSi parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! iTodo está igual que antes!

—¡Pues claro que sí!—convino la Reina—y ¿cómo si no?

—Bueno, lo que es en mi país—aclaró Alicia, jadeando aún bastante—cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte.

—¡Un país bastante lento!—replicó la Reina—lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.

 

Sobre quién eres y dejas de ser a lo largo de una vida.

¡Dios mío! ¡Qué cosas tan extrañas pasan hoy! Y ayer todo pasaba como de costumbre. Me pregunto si habré cambiado durante la noche. Veamos: ¿Era yo la misma al levantarme esta mañana? Me parece que puedo recordar que me sentía un poco distinta. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿quién demonios soy? ¡Ah, este es el gran enigma! (…) Imaginó cómo sería, en el futuro, esta pequeña hermana suya, cómo sería Alicia cuando se convirtiera en una mujer. Y pensó que Alicia conservaría, a lo largo de los años, el mismo corazón sencillo y entusiasta de su niñez, y que reuniría a su alrededor a otros chiquillos, y haría brillar los ojos de los pequeños al contarles un cuento extraño, quizá este mismo sueño del País de las Maravillas que había tenido años atrás; y que Alicia sentiría las pequeñas tristezas y se alegraría con los ingenuos goces de los chiquillos, recordando su propia infancia y los felices días del verano.

 

Sobre la utilidad de las cosas

—Me estaba precisamente preguntando para qué serviría la trampa para ratones. No es muy probable que haya ratones por el lomo del caballo.
—No será probable, quizá —contestó el caballero—pero, ¿y si viniera alguno? No me gustaría que anduviera correteando por ahí. Lo mejor es estar preparado para todo. Esa es también la razón por la que el caballo lleva esos brazaletes en las patas.
—Pero, ¿para qué sirven? —preguntó Alicia con tono de viva curiosidad. —Pues para protegerlo contra los mordiscos de tiburón —replicó el caballero—. Es un sistema de mi propia invención.

 

Sobre la caprichosa memoria de una reina un tanto estrafalaria.

Mala memoria, la que solo funciona hacia atrás —censuró la Reina.
—¿De qué clase de cosas se acuerda usted mejor? —se atrevió a preguntarle Alicia.
—iOh! De las cosas que sucedieron dentro de dos semanas. Por ejemplo ahí tienes al mensajero del Rey. Está encerrado ahora en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles y el crimen se cometerá al final.
—¿Y suponiendo que nunca cometa el crimen? —preguntó Alicia.
—Eso sería tanto mejor, ¿no te parece? —dijo la Reina sujetando con una cinta la venda que se había puesto en el dedo.
A Alicia le pareció que desde luego eso no se podía negar.

 

Sobre ser aquello que eres y no ser aquello que no eres.

—iAh, ya me acuerdo! —exclamó Alicia, que no había prestado atención a este último comentario—. Es un vegetal. No tiene aspecto de serlo, pero lo es.
—Enteramente de acuerdo —dijo la Duquesa—, y la moraleja de esto es: «Sé lo que quieres parecer» o, si quieres que lo diga de un modo más simple: «Nunca imagines ser diferente de lo que a los demás pudieras parecer o hubieses parecido ser si les hubiera parecido que no fueses lo que eres».
—Me parece que esto lo entendería mejor si lo viera escrito, pero tal como usted lo dice no puedo seguir el hilo.

 

Sobre cómo cambiando el enfoque podemos solucionar un problema.

Alicia estaba empezando a preguntarse a sí misma: «Y ahora, ¿qué voy a hacer yo con este chiquillo al volver a mi casa?», cuando el bebé soltó otro gruñido, con tanta violencia que volvió a mirarlo alarmada. Esta vez no cabía la menor duda: no era ni más ni menos que un cerdito, y a Alicia le pareció que sería absurdo seguir llevándolo en brazos.
Así pues, lo dejó en el suelo, y sintió un gran alivio al ver que echaba a trotar se adentraba en el bosque.
«Si hubiera crecido», se dijo a sí misma, «hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito me parece precioso». Y empezó a pensar en otros niños que ella conocía y a los que les sentaría muy bien convertirse en cerditos.  

 

Sobre la importancia de fijar prioridades, para no perder el tiempo en cuestiones secundarias.

—¿Qué tengo que hacer para entrar? —volvió a preguntar Alicia alzando la voz.
Pero, ¿tienes realmente que entrar? —dijo el lacayo—. Esto es lo primero que hay que aclarar, sabes.
Era la pura verdad, pero a Alicia no le gustó nada que se lo dijeran.


Antoine de Saint-Exupéry. Sobre la curiosidad

El principito siempre tiene una pregunta. Porque el principito es todavía un niño y, como todos los niños, quiere saber más cosas del mundo. Así que emprende un fascinante viaje de exploración por distintos planetas, conociendo a reyes autoritarios, vanidosos cautivos, borrachos melancólicos, empresarios avariciosos, faroleros laboriosos y geógrafos meticulosos, todos ellos estrafalarios, para llegar finalmente a la Tierra, poblada por humanos todavía más absurdos, criaturas, a ojos del principito, difíciles de comprender, en sus innecesarias complicaciones. Saint-Exupéry, que acaba de sufrir una avería en el desierto, se encuentra con el principito y juntos emprenden la más bonita aventura literaria del siglo XX. Una obra única, que describe los sentimientos con simplicidad y belleza y que critica la racionalidad de la vida adulta. Un cuento mágico con el que volver a hacer preguntas. Y recuperar así la ilusión de cuando éramos niños.

 

Sobre los adultos y su extraña forma de ver el mundo.

Los mayores aman las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo, no os interrogan jamás sobre lo esencial. Nunca se les ocurre preguntar: «¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?». En cambio, os preguntan: «¿Qué edad tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?». Solo entonces creen conocerle. Si decís a los mayores: «He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo», no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: «He visto una casa de cien mil francos». Entonces exclaman: «¡Qué hermosa es!»

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Sobre los adultos y sus absurdas autoimposiciones.

Viví con personas mayores y las he conocido de cerca; esto no ha mejorado mi opinión sobre ellas. (…) Los hombres no tienen imaginación. Repiten lo que se les dice. (…) Conozco un planeta donde hay un Señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día repite como tú: «¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!». Se infla de orgullo. Pero no es un hombre; ¡es un hongo!

 

Sobre los adultos y la pedante grandilocuencia.

Los hombres ocupan muy poco lugar en la Tierra. Si los dos mil millones de habitantes que pueblan la Tierra se tuviesen de pie y un poco apretados, como en un mitin, podrían alojarse fácilmente en una plaza pública de veinte millas de largo por veinte millas de ancho. Podría amontonarse a la humanidad sobre el más pequeño islote del Pacífico. Las personas mayores, sin duda, no os creerán. Se imaginan que ocupan mucho sitio. Se sienten importantes, como los baobabs. Les aconsejaréis, pues, que hagan el cálculo. Eso les gustará, ya que adoran las cifras.

 

Sobre la amistad y las contrapartidas de formar vínculos.

—¿Qué significa domesticar?

—Significa crear lazos. Para mí no eres más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. (…) Mi vida es monótona. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos distinto. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Los campos de trigo no me recuerdan a nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes cabellos de oro y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

—¿Qué hay que hacer?—dijo el principito.

—Hay que ser paciente—respondió el zorro—Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. Las palabras son fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca.

El principito volvió al siguiente día.

—Hubiese sido mejor venir a la misma hora—dijo el zorro—Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón. Los ritos son necesarios.

 

Sobre el amor, hacia una rosa un tanto caprichosa.

No debí haberla escuchado, nunca hay que escuchar a las flores. (…) No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.

 

La dedicatoria de Saint-Exupéry, al principio del libro.

A León Werth. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor puede comprenderlo todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo. Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria: a León Werth cuando era niño. Corrijo, pues, mi dedicatoria: a León Werth cuando era niño.

 

El principito nos recuerda que somos responsables de aquello que domesticamos. Que lo esencial es invisible a los ojos. Y que, siempre que tengamos una pregunta, seguiremos siendo niños.


65 sesgos cognitivos — para cometer menos errores

No es casualidad que Daniel Kahneman, el psicólogo que ha popularizado los sesgos cognitivos, empezara su carrera académica estudiando las ilusiones ópticas.

La especie humana, como producto de la evolución, está diseñada para sobrevivir y reproducirse. Todos sus programas mentales están configurados para alcanzar esos dos fines. Ni felicidad, ni propósito, ni demás cuentos. Supervivencia y reproducción. Esta es tu programación. Cada una de tus acciones será, por tanto, procesada desde un software darwiniano, que no describe la realidad, más bien la interpreta. Las ilusiones ópticas son un bonito ejemplo sobre cómo ajustamos la percepción en función del entorno. Las ilusiones ópticas demuestran que no vemos el mundo tal como es, sino que lo enmarcamos según el contexto. ¡No te pierdas los diseños de Akiyoshi Kitaoka!

Del mismo modo que existen ilusiones ópticas, podemos hablar también de ilusiones cognitivas, en programas mentales que encuadran la decisión en un marco específico.

Todos esos programas funcionan por heurísticas, atajos para decidir de forma directa. Urge decir que sin estos atajos andaríamos perdidos, ya que resultaría demasiado costoso analizar toda la información disponible. Las heurísticas te permiten resolver problemas eficientemente, moviendo por instinto. Gracias a las heurísticas tomaremos decisiones rápidas, dentro de una restricción, generalmente de tiempo.

Si todo en ellas es positivo, ¿cuál es el problema?

Que no dejan de ser programas mentales pensados para la Edad de Piedra.

Las heurísticas, afrontando determinadas acciones presentes, son software obsoleto.

No estoy diciendo que no utilices la intuición, solo digo que deberías pensártelo dos veces—ahora que tienes más tiempo. No quieres ser indeciso. Tampoco impulsivo. Hace 10.000 años, en peligro constante, uno tenía que mover rápido, si no quería ser devorado por el dientes de sable. Hoy, en un entorno tecnológico y globalizado, este software primitivo genera conflictos por maladaptación.

He preparado una lista con los principales sesgos.

Y bien, ¿sirve de algo leerla?

No está claro.

Asegura Kahneman que conocer los sesgos no te permite decidir mejor, solo criticar con criterio. O, en ambiente de ocio, ser el más interesante de la fiesta. Los humanos somos fascinantes, aunque identifiquemos el fallo seguiremos cometiéndolo. Ergo, existe la posibilidad que esté titulando esta guía de forma engañosa, pero tengo que decir que nunca ha sido mi intención mentirte. Basándome en evidencia anecdótica, mi experiencia me dice que conocer los sesgos sí ayuda a tomar mejores decisiones.

Afirmación con un claro sesgo de sobreconfianza 😎

65 sesgos cognitivos


 

1. Racionalización
Decides emocionalmente para, después, justificarlo racionalmente. No te gusta A sobre B porque A sea estrictamente mejor. Te gusta A sobre B porque A fue tu primera elección—y allí construyes el relato. ¿Devuelves la compra impulsiva con la cabeza fría? No, encuentras ex post un motivo.

 

2. Sesgo de disponibilidad
Estimar una probabilidad fijándote en las referencias que más llaman la atención. Que aparezca con frecuencia en los medios no lo hace más probable. Gente preocupada por un ataque terrorista que luego contestará un mensaje de texto conduciendo en autopista.

 

3. Sesgo de autoservicio
Atribuirte los éxitos pero no los fracasos. Toda ganancia se debe a factores que tú controlas directamente (decisiones o esfuerzo) mientras que una pérdida es resultado de factores externos (azar). Un rico diciendo que el único secreto es el trabajo duro.

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4. Framing
Enmarcar la elección en un marco tendencioso. ¿Te operarías si dijera que tienes un 90% probabilidades de sobrevivir? ¿Y si tuvieras un 10% de morir? Mismo escenario, distinto enfoque. Un framing positivo puede manipular la percepción. El marketing no miente, encuadra.

 

5. Efecto de posición serial
Recordamos el principio y el final, no prestando tanta atención a la parte intermedia. Abre tus presentaciones con una bonita historia, a continuación construye el caso con los aburridos detalles técnicos y cierra el círculo con una conclusión arriba del todo.

 

6. Regresión a la media
Toda variable extrema tenderá a corregirse en una segunda medición. Un general israelí concluyó que las broncas funcionaban mejor que los halagos. Kahneman, que pasaba por allí, negó la causalidad. Solemos hacerlo mejor después de una mala actuación.

 

7. Opción por defecto
Sesgo de statu quo. Preferencia por mantener un equilibrio dado. Netflix juega con la renovación automática de la suscripción. Por comodidad, daremos por válida una decisión anterior. Cuestiona tus preferencias cada cierto tiempo, ¿estás siguiendo por inercia?

 

8. Coste hundido
Coste que no puede recuperarse y que, por tanto, no debería computarse. Mayor carga psicológica a medida que aumenta la inversión, nadie quiere admitir que ha perdido el tiempo. Yo voy por la sexta temporada de Juego de Tronos. Hay quien lleva 20 años casado.

 

9. Sesgo de confirmación
Buscar datos que confirmen tus creencias. Las redes sociales son cámaras de eco, escogemos proveedores de información con los que estamos previamente de acuerdo, reforzando así el sesgo. Escucha todos los puntos de vista y empatiza con tu enemigo.

 

10. Sobreconfianza
El 93% de los conductores cree conducir mejor que la media. Estadísticamente imposible. Confiar demasiado en tus habilidades. Los mayores expertos, intelectualmente menos humildes, cometen los errores más sonados. Pide una segunda opinión.

 

11. Sesgo de retrospectiva
Determinar que un evento, una vez ha ocurrido, era potencialmente previsible. Aunque nadie lo hubiera previsto. Es fácil criticar desde el presente, cuando tenemos los resultados sobre la mesa. Pero los periodistas que hoy critican a Solbes no compraron ese oro.

 

12. Anclaje
Abrir con un precio desorbitado (¡el ancla!) condiciona el resto de la negociación. Te pido que valores si la IPO de Uber a 45 es una buena inversión. Ajustarás entonces sobre ese número, hacia 50 o hacia 40. Hoy cotiza a 30. Contrarréstalo presentándote a la subasta con tu propia estimación.

 

13. Sesgo hacia lo gratis
Que Donpiso te regale un iPhone es irrelevante. Solo deberías preguntarte: ¿cuál es la comisión de venta comparada con Housfy? Los economistas sabemos que nada es gratis, todo esconde un coste de oportunidad. “There is no such thing as a free lunch.”

 

14. Sesgo de supervivencia
Fijarse en los que han sobrevivido, ignorando a los que han caído. Muestra sesgada en la que sobrevaloramos opiniones de ganadores, que no necesariamente lo cuentan todo. La fórmula del éxito (“sigue tu pasión y toma riesgos”) es también la del fracaso.

 

15. Estereotipos
Generalizaciones, no siempre malas. Nos permiten, dentro de una restricción de tiempo, decidir eficientemente con información imperfecta. El problema viene si desarrollamos un prejuicio y no desclasificamos ante nueva evidencia. Los racistas sufren este problema.

 

16. Presupuesto mental
Me encontré 20 euros en el suelo. ¿Qué crees que pasó? Que no llegaron a casa. Operamos en categorías, un ingreso inesperado funciona distinto que la nómina por la que has trabajado. En las vacaciones gastamos con alegría, poniéndole topping al helado.

 

17. Satisfacción efímera
Programados para buscar más. Quieres algo, lo consigues, ya no lo quieres. Compras Rolex y reajustas—más pronto que tarde—en el nuevo equilibrio. Como si llevaras un Swatch. Se desvanece la alegría pero queda un problema: vivir con miedo a la pérdida.

 

18. Efecto dotación
Cogerle cariño a un activo por el mero hecho de poseerlo, visualizando en él escenarios satisfactorios. Ocurre lo mismo con los hijos. Comprometerte en público complica la corrección. Se le critica a Paramés que haya defendido una inversión. Preocupado por su reputación, ya no será objetivo.

 

19. Falacia narrativa
Conectar hechos independientes bajo una misma historia coherente, buscando causalidad allí donde solo hay eventos aleatorios. Intentas tenerlo todo ligado, prefieres un relato que siga una lógica. Pero, te guste o no, el azar dictamina gran parte de tu vida.

 

20. Sesgo de correspondencia
Error fundamental de atribución. Sobreestimar motivos internos en la conducta observada. Muestra no constante en el tiempo, alguien que es simpático un día puede no serlo en el siguiente. El entorno explica, en mayor medida, nuestro comportamiento.

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21. Insensibilidad al tamaño de la muestra
Ignorar la ley de los grandes números. Una muestra pequeña incorpora siempre más ruido. En una ciudad hay dos hospitales, uno pequeño y otro grande. En un día cualquiera, ¿dónde es más probable que nazcan un 60% de niñas?

 

22. Burbujas
Validaremos una opinión si compartida por la mayoría. Demasiado preocupados por la reputación, no queremos llevar la contraria. Solo desde un perfil antisocial podías alquilar piso en 2005, con todo el mundo diciéndote “el tocho nunca baja.” Clave fijarte unos principios.

 

23. Instinto
Productos de la selección natural, programados para la reproducción y la supervivencia. El entorno ha cambiado pero la genética se mantiene intacta. Maladaptados a determinados contextos. Reaccionamos en caliente cuando ya no es necesario marcar territorio.

 

24. Cortoplacismo
Tu parte primitiva estima una esperanza de vida de 30 años. Mentalidad carpe diem, ¿por qué posponer la gratificación si mañana estaré muerto? La principal crítica a los millennials es la falta de paciencia. Los mecanismos disciplinarios permiten corregir el sesgo.

 

25. Aversión al riesgo
Al filo de la supervivencia una mala cosecha significaba la muerte. La volatilidad no es ya una amenaza pero minimizaremos por instinto la varianza. Si tienes menos de 65 años te conviene jugarlo agresivo. Excluyendo riesgos letales, la incertidumbre es hoy tu aliada.

 

26. Efecto halo
Cuando te gusta otra persona verás únicamente en ella las cosas positivas. Generalizamos a partir de un atributo. Sobrevaloramos el rol de un CEO carismático en el éxito de una compañía. Sufrimos el efecto cuerno en el otro extremo: si te cae mal solo verás lo negativo.

 

27. Fijación funcional
Ser corto de miras. Creer que un objeto tiene únicamente el uso que le ha sido asignado y no conseguir verle otros fines. Misma problemática cuando clasificamos a las personas. Roles anteriores no deberían condicionar la asignación de nuevas tareas.

 

28. Autocorrelación
Correlación no implica causalidad. Frase que, de tan repetida, da un poquito de rabia. Los casados declaran ser más felices. Pero casarte no te hace más feliz. La relación es inversa: si eres feliz tienes más números de casarte. Declararás ser feliz porque ya lo eras antes.

 

29. Ley de Parkinson
Ley de Parkinson dice que el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para ser completado. En este contexto, los deadlines resultan claves para aumentar la productividad. Una jornada laboral de 4 horas podría producir el mismo output que una jornada laboral de 8 horas.

 

30. Falacia de la conjunción
Ignorar la frecuencia base y creer que el caso específico tiene mayor peso que el caso general. Buscamos atajos contextualizando en una categoría. Si sabemos que Gregorio es introvertido, ¿es más probable que juegue al fútbol o que coleccione sellos?

 

31. Ilusión de seguridad
Conducir rápido en una carretera de montaña con guardarraíles. Los políticos sobrerregulan persiguiendo riesgo 0. Paradójicamente aumenta el peligro en un exceso de vigilancia. La gente, creyéndose protegida, firma la hipoteca sin leerse la letra pequeña.

 

32. Efecto señuelo
Decidimos por comparación, en término relativos. Quien trabaja en una inmobiliaria conoce el truco de la alternativa irrelevante. Empezar con el piso malo cambia la percepción del siguiente. Ariely recomienda que salgas a ligar con un amigo ligeramente más feo.

 

33. Ello (pulsión) y yo (consciencia).
Teoría de Freud. El ello va 7 segundos por delante, el yo interviene una vez la decisión ha sido tomada. Tu preferencia consciente coincide (¡sorpresa!) con la pulsión. Crees decidir pero es todo un engaño. El peligro de tomar decisiones enamorado.

 

34. Sesgo de la belleza
Otro sesgo instintivo. Daremos prioridad a las cosas bonitas, que siguen principios de simetría. Suele ser un problema en el mercado laboral, donde está demostrado que los perfiles más atractivos (no más productivos) reciben un premium salarial. Es un sesgo fácil de detectar pero no fácil de anular.

 

35. Sumisión inconsciente al status
Un académico diseñó un estudio atípico, no acelerando con el semáforo verde. Demostró que cuando tenemos un coche de gama alta delante esperamos unos segundos más en pitarle. Respetamos las jerarquías porque suelen indicar rangos naturales.

 

36. Sesgo por autoridad
Mostrar excesivo respeto a las credenciales. No te dejes impresionar, la mayoría de expertos no entienden la mitad de lo que están diciendo. Existe una demanda por populismos, no es un problema de oferta. Delegamos la responsabilidad al líder más fuerte.

 

37. Percepción binaria de probabilidades
Alguien con miedo a volar que juega a la lotería. Estimamos escenarios con dos resultados, sobrevalorando eventos altamente improbables, tanto en lo bueno como en lo malo. Entenderemos la probabilidad real cuando podamos visualizarla.

 

38. FOMO
Fear of missing out. Los móviles están diseñados para explotar un bug del sistema: la sensación que estás perdiéndote algo. Apaga todas las notificaciones. No te conviene seguir la actualidad. Tampoco necesitas conocer al minuto qué están haciendo tus amigos.

 

39. Causa y efecto
Estados Unidos salió de la Gran Depresión porque implementó políticas de ocupación. ¡No tan rápido! Estados Unidos salió de de Gran Depresión e implementó políticas de ocupación. La econometría no aísla los factores. Los economistas deberían ser más humildes.

 

40. Efecto Barnum
Creer que una descripción vaga aplica sobre el caso particular. Razón por la que funcionan los horóscopos. Veremos un rasgo si queremos verlo. Cuando valoremos la decisión de tener un hijo, encontraremos un mayor número de embarazadas por la calle.

41. Cherry picking
Resultados a medida. Seleccionar los datos que validen la hipótesis de tu investigación. Evidencia anecdótica, el argumento favorito de los tertulianos. Si queremos manipular las emociones humanas citaremos un caso dramático pero no representativo.

 

42. Efecto arrastre
Subirse al carro. La adopción de nuevas ideas es más factible a medida que aumenta el número de casos. Las convenciones sociales cambian de golpe, no gradualmente. La gente pierde el miedo si ya hay un valiente. Quedarse solo es el mayor temor del ser humano.

 

43. Falacia de la planificación
Excesiva confianza en costes y plazos de entrega. En todas las profesiones (escritores o constructores) se subestiman las restricciones. La ley de Hofstadter dice que siempre lleva más tiempo de lo esperado, incluso teniendo en cuenta la Ley de Hofstadter.

 

44. Hipótesis del mundo justo
Creer que existe justicia divina en las acciones de los hombres. El deseo de previsibilidad genera la ilusión del karma. Quien siga las reglas será recompensado y quien no cumpla pagará por ello. Que gente deshonesta alcance el éxito desmiente la hipótesis.

 

45. Nostalgia
Siempre fuimos felices en el pasado. Idealización de la juventud en tu memoria distorsionada. ¿Tan bien te lo pasaste? La frase es de García Márquez: “El corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos y, gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”

 

46. Parálisis por análisis
Disponer de más opciones puede empeorar la situación. Nos gusta comparar antes de comprar, argumento a favor de un catálogo simple. Menos es más: prefieres enseñar 3 muestras, no 20. Para tomar mejores decisiones, reduce el número de alternativas.

 

47. Arrepentimiento anticipado
Todavía en overchoice. Podrías vivir mil vidas pero, al final del día, tendrás que quedarte con una. Esto complica la decisión. Porque, hagas lo que hagas, sabes que existe una alternativa mejor allí fuera, esperándote. Juegas entonces a minimizar la pérdida.

 

48. Autoengaño
No es siempre el más fuerte, en ocasiones gana quien más se lo cree. Entre gorilas en celo y entre directivos subiendo la pirámide. No lanzarás una startup (idea loca) sin antes convencerte. Te alejas así del ruido de los descreídos. Aunque puedes pegártela más fuerte.

 

49. Sobrecompetición
Por primera vez en la historia, los ricos trabajan más horas que los pobres. Pelean por instinto, hace 10.000 años marcaba la diferencia ser alfa. Hoy llegar arriba no es tan relevante. No necesitas la corner office, si el coste de oportunidad es perderte la infancia de tu hija.

 

50. Validación social
Para sobrevivir uno tenía que formar alianzas. Así que la evolución premió conductas socialmente óptimas. Lo hizo mediante la dopamina, neurotransmisor liberado después de cada interacción satisfactoria. Buscaremos likes como si nos fuera la vida en ello.

 

51. Prueba social
Buen consejo de mi hermano cuando visité Japón: ve al restaurante con la cola más larga. Hay sin embargo una ineficiencia, en un escenario con información imperfecta. Si ninguno de los agentes tiene una referencia previa, se llenará el local que reciba el primer cliente.

 

52. Efecto Dunning-Kruger
Las ganas de opinar siguen una función inversa al conocimiento. Creemos saberlo todo cuando somos jóvenes. Llamaremos monte estúpido a ese momento vital. Solo nos daremos cuenta de la complejidad del problema después de estudiarlo durante años.

 

53. Disonancia cognitiva
Cuando entran dos pensamientos en conflicto, dentro de un mismo sujeto. La idea que gana la batalla silenciará a la otra. Una vez tomas la decisión, te identificarás con ella. Sentimos vergüenza de corregir un error. Una regla cultural con un coste social enorme.

 

54. Falacia del historiador
Analizar el pasado desde la óptica del presente. Presuponer que quienes tomaron allí las decisiones disponían del marco actual. No debemos, por tanto, sobreanalizar eventos ya sucedidos. Tampoco eventos futuros, en los que cambiará la óptica.

 

55. Falacia del jugador
Identificar una tendencia en una secuencia de eventos no vinculados. Resultados pasados no influyen resultados futuros. 20 rojos consecutivos no mejora la esperanza de la apuesta al negro. 10 triples seguidos no afecta el undécimo lanzamiento. En teoría.

 

56. Sesgo de selección
Si la muestra no está debidamente aleatoriezada, los resultados obtenidos no serán representativos de la población estudiada. Que un profesor progresista de Harvard no conozca a un solo votante conservador, no significa que Trump no tenga opciones.

 

57. Efecto placebo
Los enfermos mejoran cuando reciben un tratamiento con una sustancia inocua. Incluso sabiendo que el medicamento no tiene efecto, el cuerpo genera una reacción. Queremos creer lo que queremos creer. Cuestiónate cómo procesas toda la información.

 

58. Ilusión de control
Creer que controlas tu suerte. Spoiler: no la controlas. Asusta pensar todo aquello que no podemos controlar, así que preferimos creer en la responsabilidad total. Infravaloramos el rol del azar en los resultados que observamos. “I’d rather be lucky than good.

 

59. Ilusión de validez
Sobreestimamos la capacidad de predecir el futuro analizando una secuencia de datos pasados, ignorando que, en la teoría del caos, pequeñas variaciones todo lo cambian. Vivimos tranquilos en un mundo que podemos explicar. Aunque solo sea una fachada.

 

60. Sesgo por asociación
En un mercado en el que la información es costosa de procesar, gestionamos decisiones mediante relaciones. Si este es amigo de aquel, no puede ser amigo mío. Los famosos deberían ser más selectivos a la hora de escoger las marcas que patrocinan.

 

61. Aversión a las pérdidas
La frustración de perder 50 euros es mayor que la alegría de encontrar 50 euros por sorpresa. Jimmy Connors, el tenista, decía que odiaba perder más de lo que le gustaba ganar. Consistente con la función del valor asimétrico de Kahneman y Tversky.

 

62. Sesgo hacia la acción
Preferencia hacia el movimiento, incluso cuando no tenemos jugada. No sabemos estar quietos, ni tampoco callados, siempre queremos tocar algo. La estrategia, a veces, consiste en no hacer nada. Lección de Rajoy gestionando la crisis de la deuda.

 

63. Tribalismo
Sentirse ligado a un grupo social, perdiendo cierta objetividad. Fortalecer la cohesión del grupo era esencial para sobrevivir, así que desarrollamos una ceguera hacia los problemas internos. Todos los pueblos creen que su país es mejor. Excepto si eres español.

 

64. Denegar
Convencerte que no ha ocurrido lo que sí ha ocurrido. Origen de todos los problemas empresariales. Modificar la realidad antes de cambiar la historia, un relato coherente (pero a la vez falso) con tu forma de ver las cosas. Desconfía de todo. Empezando por ti mismo.

 

65. Ilusión de objetividad
Creemos percibir el mundo de forma directa pero, todo aquello que pensamos, pasa por un filtro predeterminado. La única realidad es que estamos sesgados, productos del entorno y las circunstancias. No existe la objetividad. Deberías trabajar la empatía.


125 modelos mentales — para tomar mejores decisiones

Los modelos te permiten entender qué está pasando. Los modelos te permiten decidir mejor. Los modelos son atajos, cuando no conoces toda la información. No basta con memorizarlos, tienes que entenderlos, para saber cuándo utilizarlos.

Busca tu intersección. Te animamos a implementarlos fuera de su categoría. Quieres un perfil multidisciplinar. Un insider analizará el problema desde un modelo demasiado rígido—quien tiene un martillo solo encontrará clavos. Quieres versatilidad. No quieres el martillo. Quieres la caja de herramientas.

Al mismo tiempo, y aunque suene contradictorio, quieres especializarte. No estudies una carrera generalista. Quieres internalizar un sistema de pensamiento. Quieres conocer las grandes ideas filosóficas o quieres razonar como un matemático. Entender el mundo desde ese sistema. Yo veo incentivos. Otros verán vectores. Quieres ir profundo y, una vez especializado, cambiar de disciplina. Quieres ser la economista en la cumbre del clima o el ingeniero en el departamento de marketing.

¿Qué modelos mentales utilizarás para tomar mejores decisiones?

Incertidumbre 🤔



1. Teoría del caos
El efecto mariposa, una formulación de la teoría del caos, sugiere que una pequeña acción desencadenará un suceso global e inesperado. No puedes, por tanto, predecir el futuro. Sí puedes modificarlo, cuando estés operando en un sistema interconectado. Un hombre puede cambiar el mundo. Literalmente.

 

2. Opcionalidad
Generar un escenario en el que tengas la última palabra. El modelo consiste en mantener el máximo número de opciones abiertas y asegurarte en todo momento una posición de independencia. Quieres decidir ex post en un mundo que no entiendes, una vez las cartas estén sobre la mesa.

 

3. Estrategia haltera
Una posición segura y otra especulativa. Casarte con un contable y flirtear con un poeta. Tu protección en los extremos. Si quieres ser pintor oposita primero a funcionario. La manera inteligente de tomar riesgos, persigue tu sueño una vez estés cubierto.

 

4. Interés compuesto
Ganancias acumuladas generan crecimiento exponencial. Ejemplo del ajedrez. Difícil entenderlo sin antes visualizarlo, la mente primitiva no consigue procesarlo. Invierte pronto en capital humano y, pase lo que pase, no interrumpas el proceso, sigue acumulando.

 

5. Retroalimentación
O feedback loop. Gran parte de lo que llamamos éxito no es más que un golpe de suerte, en una fase temprana. Si entras en Harvard conocerás a gente top y, con la aureola de ganador, generarás nuevas oportunidades. El éxito suele desencadenar más éxito.

 

6. Segundo orden
Un efecto de primer orden deriva de la decisión. Un efecto de segundo orden deriva del efecto de primer orden. Las consecuencias de las consecuencias. Toda acción inicia una serie inesperada de acontecimientos, imposibles de controlar. Jugamos juegos infinitos.

 

7. Principio de precaución
Si estimamos que una acción puede causar un daño irreparable (e.g., cambio climático), en ausencia de consenso adoptamos la precaución máxima. Aunque la universidad esté desprestigiada, estudiar un grado sigue representando la mejor línea de acción.

 

8. Antifragilidad
La propiedad de salir reforzado después de un golpe. Escenario con más upside que downside, que te permite doblar la apuesta ganadora y cambiar al mínimo coste. Con demasiados compromisos uno teme los cambios. Pero la incertidumbre es hoy una oportunidad.

 

9. Fuck you money
Posición de antifragilidad, en la que dispones de total libertad para tomar la mejor alternativa disponible. Aunque la referencia es al dinero (alcanzando esa cantidad que te permita no depender de nada ni de nadie), el modelo tiene también una variante emocional.

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Estadística 📈


 

10. Principio de Pareto
El 80% del output proviene del 20% del input. Puede observarse en campos muy diversos, desde la distribución de tierras hasta los swipes en Tinder. Para maximizar el ROI prioriza inversiones en ese 20%. Concentra tus esfuerzos en las personas influyentes.

11. Distribución normal
Con una función de densidad acampanada y simétrica, distribución que conocemos como gaussiana. El 68% de los valores se encuentran a una desviación típica de la media y el 95% de los valores se encuentran a dos desviaciones típicas de la media.

 

12. Distribución de cola pesada
Con una función de densidad alargada. La incertidumbre es ahora mayor y un resultado extremo es probable. Quienes creen estar operando en distribución normal llamarán al evento extremo cisne negro. Conviene identificar en qué distribución estamos.

 

13. Cisne negro
Evento no previsto pero, no por ello, extraordinario. Existen factores escondidos en toda tendencia. Entre pavos, todos los indicadores son positivos antes de Acción de Gracias. Ex post, a toro pasado, racionalizaremos la sorpresa, desde el sesgo de retrospectiva

 

14. Ley de potencias
No sigue los principios de una relación lineal. Un atropello a 60 km/h es 8 veces más letal que un atropello a 30 km/h. A 90 km/h el atropello es siempre mortal. No podemos valorar un riesgo sin antes establecer si sigue una relación lineal o exponencial.

 

15. Ley de los grandes números
Si repetimos mil veces un mismo experimento aleatorio, la frecuencia se acerca a una constante. La constante marca la probabilidad de que ocurra el evento en el futuro, bajo el supuesto que no cambien las condiciones.

 

16. Sabiduría de la masa
¿Cuántos chicles hay en la máquina? El promedio de preguntárselo a 100 personas independientes se acerca a la cifra real. La gente, en el agregado, es sabia—si no viene sesgada de casa. La pregunta: ¿cuándo agregamos y cuándo priorizamos expertos?

 

17. Contrarianismo
Estar cómodo contracorriente. En las burbujas las creencias erróneas se verán reforzadas por mecanismos de validación social. Los lemmings creen estar protegidos dentro de la manada. Basta con un outsider (¡muy convencido!) para cambiar la tendencia.

18. Bayes
Probabilidad condicional a priori, actualizamos la fórmula con nuevos datos. Describe la probabilidad de que ocurra un evento, dadas unas condiciones relacionadas con ese evento. ¿Cuál es la probabilidad que esté estudiando—si sabemos que acaba de cumplir los 21 años?

 

19. Unknown unknowns
Frase de Donald Rumsfeld: “There are things we know we know and there are things we know we do not know. But there are also unknown unknowns, the ones we don’t know we don’t know.” ¿Qué peligros externos podrían estar amenazando tu carrera?

Experimentación 🧪


 

20. Producto mínimo viable
MVP en sus siglas en inglés. Lanzar una versión de mínimos con la que obtener feedback del mercado. Proceso en prueba y error, la acción de pivotar consiste en ajustar la trayectoria en función de la información recibida. ¿Cuál es tu carrera mínima viable?

 

21. Método científico
Realiza una pregunta, formula una hipótesis, diseña un experimento y testea la hipótesis. Si resulta falsa, empieza de nuevo. Resumiendo, decide por descarte, negativamente. Cada fracaso ofrece nueva información sobre qué no deberías estar haciendo.

 

22. Paradigma
Un cambio de los supuestos básicos en la teoría dominante. Thomas Kuhn, en La estructura de la revoluciones científicas, plantea que los cambios ocurren repentinamente, no de forma gradual. Avanza disruptivamente: no persigas la promoción, busca un cambio de sector.

 

23. Árbol de decisión
Herramienta de análisis con la que estudiar potenciales escenarios de una decisión, con sus distintas ramificaciones. En el árbol podrás calcular los costes de cada itinerario. Te permite estimar las consecuencias de apostar por un plan de vida determinado.

 

24. Presupuesto base cero
Borrón y cuenta nueva. Distribuir desde 0. ¿Cuál es el mejor enfoque si no hay compromisos previos? Puede utilizarse de forma eficiente en un presupuesto familiar. Reexamina tus decisiones periódicamente, cuestiona las opciones que escogiste por defecto.

 

25. Error tipo I y error tipo II
Un error tipo I (o falso positivo) es decirle a una mujer sana que está enferma. Que no cunda el pánico, hablamos entonces de una falsa alarma. Un error tipo II (o falso negativo) es decirle a una mujer enferma que está sana. Potencialmente más peligroso.

 

26. Escribir
El lenguaje fue el primer modelo mental. Tu idioma te da una forma de ver el mundo. No piensas igual en español que en noruego. La mejor manera de estructurar ese lenguaje es escribiendo. Con las mínimas palabras. En el proceso de escribir defines nuevas ideas.

 

27. Dibujar
Explicarlo en una imagen. Mucho más complicado que hacerlo en palabras. Los humanos entendemos las ideas gráficamente, cuando podemos visualizarlas. Así funciona la publicidad, los mejores anuncios utilizan un concepto. Encontrarlo es un arte.

 

28. Visualizar
Anticipar futuros escenarios y tu respuesta en cada uno de ellos. Una manera de hacerlo es leyendo novelas. Te permite vivir otras vidas, poniéndote en la piel de sus protagonistas. Ver las distintas derivadas de una decisión y sentir lo que ellos sintieron.

 

29. Dependencia
Todas las decisiones están limitadas por aquellas decisiones que tomaste en el pasado y por aquellos eventos que viviste, aunque estás circunstancias no resulten ya relevantes. Los mecanismos de retroalimentación son causante de esas trayectorias dependientes.

Teoría de juegos 🎰


 

30. Mejora de Pareto
Dada una distribución de recursos, hablaremos de una mejora de Pareto cuando podamos mejorar la asignación de A sin empeorar la asignación de B, alcanzando el óptimo cuando ya no resulte posible mejorar la asignación de A sin empeorar la asignación de B.

 

31. Juego de suma cero
La ganancia de uno de los jugadores debe equilibrarse con una pérdida equivalente por parte del otro jugador. El cómputo es cero. Por el contrario, en un juego no de suma cero ambos jugadores pueden salir ganando. La frase esa del win-win que da tanta rabia.

 

32. Dilema del prisionero
Juego en el que dos reclusos no cooperarán, aunque les convenga hacerlo. Ambos tienen incentivos para traicionarse en su equilibrio de Nash—la estrategia dominante. Un acuerdo mutuamente beneficioso puede complicarse por la ausencia de comunicación.

 

33. Destrucción mutua asegurada
Mecanismo de compromiso (en un ataque automático) para disuadir al enemigo. La bomba nuclear es un símbolo de paz, según la teoría de von Neumann. Contraintuitivo: si dos adversarios ganan fuerza disminuye la probabilidad de un enfrentamiento.

 

34. Tit for tat. Reciprocidad, represalia si te atacan. La confianza es clave en las transacciones entre desconocidos. Los animales han desarrollado mecanismo avanzados de cooperación. Una estrategia óptima consiste en abrir generoso pero responder con fuerza si eres traicionado.

35. Juego de la gallina
Dos coches aceleran frente a frente. Pierde quien gira primero. Tu mejor jugada es la de convencer al rival que no girarás. Tsipras y Merkel jugaron una buena partida en 2012. Perdió el griego porque no tenía posición, pero si se lo hubiera creído más…

 

36. Parásito
O free-rider. Individuo que se aprovecha del trabajo de otro. Quien consume un recurso sin contribuir en el coste. Ocurre en bienes de naturaleza pública, significa no-rivales (podemos consumir simultáneamente) y no-excluibles (no podemos discriminar entre usuarios).

 

37. Tragedia de los comunes
Cuando el recurso es compartido los agentes no tienen incentivos en preservarlo. Y termina agotándose. Una solución en la privatización. Otra en la regulación. Elionor Ostrom planteó una tercera vía: vigilancia colectiva en grupos pequeños con reglas claras.

 

38. Guerra de precios
Competición en la que todos los ofertantes rebajan su precio para terminar con la misma cuota de mercado, perdiendo por el camino gran parte de los beneficios. El símil de ponerse de pie en un teatro. Podría evitarse vía comunicación pero esto equivaldría a cártel.

Economía 💵


 

39. Oferta y demanda
Vivimos en un mercado con recursos finitos y necesidades ilimitadas. La economía es la ciencia que estudia la gestión de esa escasez. Coordinaremos utilizando los precios, que transmiten información sobre preferencias de compradores y restricciones de ofertantes.

 

40. Elasticidad
Ajuste sobre la cantidad demandada en relación a un cambio en el precio. Si un bien tiene demanda inelástica significa que los consumidores no disponen de alternativas. Los bienes Veblen son una anomalía dentro de la teoría, su consumo aumenta cuando suben de precio.

 

41. Competencia perfecta
En el mercado laboral, una oferta pública. No te conviene diferenciarte en el margen, tendrás que superar a los otros candidatos ofreciendo una credencial más. Guerra de másters que solo beneficia al contratante. Preferible competir fuera del concurso, desde un perfil raro.

 

42. Arbitraje
Explotar una diferencia de precios entre dos mercados, por un mismo producto. La ventaja es neutralizada una vez descubierta. Identifica oportunidades de arbitraje en tu vida diaria. ¿Conoces una posición en la que valorarían más positivamente tus habilidades?

 

43. Utilidad marginal
Analizar decisiones desde la unidad extra. El 99% de las cosas presentan utilidad marginal decreciente. El dinero te cambia la vida cuando eres pobre, no cuando eres rico. El retorno marginal puede incluso ser negativo, cuando ganando más te complicas la vida.

 

44. Ventaja comparativa
Hacerlo mejor que tus competidores. En términos relativos, no absolutos. No tienes que ser el mejor para ser competitivo. Cultivar un huerto es una mala idea en ciudad, no tanto por la calidad del aire, sino por el uso alternativo que podrías darle a ese suelo.

 

45. Coste de oportunidad
Mejor alternativa disponible. A qué estás renunciando cuando decides comprometerte con X. Si hablamos de carrera, el coste de oportunidad de conseguir la promoción es el tiempo que no le dedicarás a tus hijos. Calcula el trade-off de cada decisión.

 

46. Economías de escala
A medida que una empresa crece se reducen los costes de producir la siguiente unidad. Los mercados con costes variables bajos son tendencia en una economía digital. Significa que, una vez descontadas inversiones fijas, el coste marginal puede llegar a 0.

 

47. Escalabilidad
Capacidad de ofrecer esa unidad extra sin incurrir en costes relevantes. Mejor-peor consejo de carrera según Nassim Taleb: búscate una profesión escalable, con ingresos no limitados por la restricción físico-temporal. Si no puedes ser el mejor escritor, no lo intentes.

 

48. Ciclo económico
Boom and bust. La euforia y la depresión. La economía nunca está en equilibrio. Oportunidades para quien consiga aislarse y tomar decisiones independientes. Un perfil contrarian, oponiéndose a la opinión mayoritaria, es requisito indispensable para forrarse.

 

49. Externalidad
Coste o beneficio que genera un intercambio entre dos agentes sobre una tercera parte. Relevante: ese coste o beneficio no está incorporado en el precio que los dos agentes libremente han pactado. Los políticos corrigen la ineficiencia vía impuestos y regulación.

 

50. Teorema de Coase
Una solución alternativa al problema de las externalidades. Con costes de transacción bajos y derechos de propiedad bien definidos, deja que las partes negocien. Si tu vecino valora su fiesta más que lo que tú valoras dormir, escucha una oferta eficiente para ambos.

Estrategia empresarial 🧮


 

51. First-mover advantage
Ventaja del primer ofertante. Aunque llegar el primero quizá esté sobrevalorado, abrir camino desgasta demasiado. El empresario Peter Thiel prefiere disponer de last-mover advantage, aterrizar en un mercado ya consolidado con un producto superior.

 

52. Barreras de entrada
Muro que levanta una empresa para proteger su situación estratégica. Los nuevos, sin poder de mercado, no pueden competirle la posición. Hablamos de tecnología superior, efecto red, switching costs, operativa logística o confianza en una marca reconocible.

 

53. Destrucción creativa
Una teoría de Joseph Schumpeter. Proceso en el que las nuevas ideas desplazan a las viejas, cambiando la estructura de una industria. Toda innovación destruye modelos obsoletos. La sociedad progresa pero algunos individuos sufren las consecuencias.

 

54. Ciclo de adopción de la tecnología
La gráfica temporal sigue una distribución normal. Primero vienen los innovators y justo después los early adopters. Llegados a este punto todo proyecto empresarial requiere un salto de fe, si el objetivo es comercializarlo entre el gran público.

 

55. Winner-takes-all
Una competición en la que un ganador alfa se lo lleva todo. Los mercados escalables tienen esta particularidad, contratas al mejor. Así es como compiten sexualmente la mayoría de especies. También los humanos. Hasta que alguien inventó la monogamia.

 

56. Estructura de torneo
Pagar por debajo de la productividad a los becarios y por encima de la productividad a los directivos. Fomenta la competición. Explica por qué algunos traficantes de bajo rango, cobrando menos del salario mínimo, se juegan la vida en la calle. Quieren llegar a jefe.

 

57. Larga cola
Una distribución estadística que sigue la ley de potencias, con un gran número de observaciones en la cola. Mercado tradicionalmente impracticable que hoy internet hace viable. Uno ya no necesita dirigir su producto a las masas, puede ser rentable en nichos pequeños.

 

58. Caza mayor y caza menor
Puedes generar un millón de ingresos vendiendo 10 unidades a un precio de 100.000 euros. Insistiendo hasta convencer al elefante. También puedes llegar al millón vendiendo 100.000 unidades a 10 euros. Posicionándote en un mercado con muchos faisanes.

 

59. Ley de Sayre
Cuando la recompensa son migajas, paradójicamente, aumenta el grado de competencia. Kissinger decía, sobre la carrera académica, que “la lucha era feroz porque el premio era muy pequeño.” Uno estaba dispuesto a todo para proteger su mínima ventaja.

 

60. Costes de transacción
Coase explicó, con tan solo 26 años, por qué existen las empresas en una economía de mercado—en la que puedes subcontratar tareas. La razón en los costes de coordinar y motivar los factores productivos. Internalizaremos cuando subcontratar conlleve problemas.

 

61. Conflicto de intereses
Situación en la que un directivo se ve envuelto en un escenario con intereses múltiples. Y la obligación contraída ante un tercero entra en conflicto con sus intereses personales. Antes de firmar un contrato revisa los incentivos de cada una de las partes.

 

62. Mavens y connectors
Teoría 0 científica de Gladwell sobre cómo se propagan las modas. Los mavens son los influencers y los connectors los que se enteran antes de todo. Tu prioridad es el crecimiento orgánico a través de un ejército de incondicionales, que el boca oreja haga el trabajo.

 

63. Posicionamiento
Teoría publicitaria que consiste en vincularte a una palabra en la mente del consumidor. Funciona ocupando un territorio inexplorado, no necesariamente descriptivo, desde el que diferenciar tu producto. Gucci es lujo y Coca-Cola felicidad. Las marcas difusas no venden.

 

64. Diversificación
Distribuir tus recursos en distintas cestas. Estando así cubierto si una apuesta no sale como esperabas. Es un error comprar acciones de tu propia compañía (¡ya trabajas allí!) o del país en el que resides (¡ya vives aquí!). Concentración del riesgo innecesaria.

 

65. Margen de seguridad
En las inversiones y en la vida. La diferencia entre el valor real de una acción y su precio de mercado. La economía, debido a múltiples sesgos de comportamiento, puede estar infravalorando o sobrevalorando esa acción, ofreciendo una oportunidad de arbitraje.

 

66. Inflación
Elevación general del nivel de precios. Fenómeno común en el mercado de valores y en activos inmobiliarios. La temida corrección, en forma de deflación, es entonces necesaria. Utiliza el modelo fuera de la economía. ¿Cómo romper la inflación de notas de una universidad?

Relaciones sociales 👋


 

67. Inteligencia emocional
La capacidad de identificar y gestionar correctamente las emociones propias, canalizándolas para lograr unos objetivos. Una persona emocionalmente inteligente sabrá también reconocer las emociones de los demás, desarrollando la empatía.

 

68. Número de Dunbar
Cantidad de individuos con los que un humano puede mantener una relación estable. La cifra es 150 y está determinada por nuestro pasado primitivo. La teoría plantearía que el cerebro no está preparado para interactuar en un contexto de redes sociales.

 

69. Esfera de influencia
Área en la que un organización impone su influencia cultural, militar, económica o política. Tradicionalmente un cometido de los estados en el que las empresas quieren ahora participar. En un mundo globalizado preservar unos valores es ventaja competitiva.

 

70. Efecto de red
Incrementa el valor de una red a medida que se conectan más nodos en ella. Externalidad positiva que aprovecha Instagram para levantar su infranqueable barrera de entrada. Explica también por qué es demasiado pronto para comprarte un coche eléctrico.

 

71. Información asimétrica
El agente suele tener mejor información que el principal. Contratamos en incertidumbre, encontrando problemas a priori y a posteriori. Mercados y gobiernos ofrecen mecanismos para garantizar la transacción, siendo la reputación más efectiva que la regulación.

 

72. Selección adversa
Asimetría ex ante. George Akerlof describió la situación con los limones, el problemático mercado de los coches de segunda mano. Un coche en buen estado no puede diferenciarse de un coche en mal estado, cancelándose un intercambio mutuamente beneficioso.

 

73. Señalización
Una solución a la selección adversa. El agente emite una señal costosa y no replicable para transmitir su categoría al principal, una inversión no necesariamente ligada a la transacción. Estudiar en el MIT indica competencia. El lujo funciona también en esas señales.

 

74. Riesgo moral
Una de las partes cambia su comportamiento una vez ha firmado el acuerdo. Goldman Sachs incurre en mayores riesgos si conoce su condición de intocable. La solución clásica pasa por ligar remuneración a resultados. En el caso del banco, dejándole caer si fracasa.

 

75. Too big to fail
Una organización demasiado grande para que caiga. Los bancos, de nuevo, son el ejemplo. Que colapse, en una economía con dinero fiduciario, podría desatar el pánico. Anticipando que serán rescatados actúan de forma imprudente. Se ha generado riesgo moral.

 

76. Información privilegiada
Información que no es de dominio público y que no debe utilizarse para operar en bolsa. Sí que podríamos utilizarla en otros mercados. De hecho, toda oportunidad empresarial es una ventaja informativa. Que alguien decide verificar apostando su propio capital.

 

77. Incentivos
Estímulo que refuerza un comportamiento deseado. Diferentes tipos: económicos, sociales, morales. El dinero puede incentivar una conducta… o puede cargarse por completo el vínculo, si este era intrínseco. Traduciremos que la nuestra es ahora una relación monetaria.

 

78. Profecía autocumplida
La manera de llegar es convenciéndote que mereces la posición de CEO. Lo del pequeño Nicolás, el primer paso es creértelo. Si hablas con autoridad ganarás acceso a reuniones importantes. Entiende, sin embargo, cuál es tu sitio, no quieres ser un flipado.

 

79. Paradoja del poder
Cuando alcanzas una posición de poder prescindes de habilidades sociales que te llevaron allí. Hablamos de empatía o humildad, cualidades que permitieron ganarte el favor de tus colegas. Creértelo demasiado te llevará irremediablemente a la caída.

 

80. La pirámide de Maslow
La jerarquía de necesidades humanas. De mayor a menor importancia: fisiología (sobrevivir), seguridad y protección (llevar una vida tranquila), social (sentirte parte de un todo), reconocimiento (interno y externo) y, como conclusión, realización.

 

81. Síndrome del impostor
Alguien incapaz de internalizar el éxito, con miedo a ser catalogado de fraude. La cara B del sesgo por overconfidence, en el que un individuo sobreestima sus cualidades en la consecución de un objetivo. Ni tan feo ni tan guapo, clave encontrar un equilibrio.

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Psicología evolutiva 🦍


 

82. Teoría de la evolución
Imagina una loba con 8 lobeznos genéticamente distintos. Sobrevivirá el lobezno con una combinación superior. Y tendrás más descendientes. La fórmula de Darwin: mutación aleatoria y selección vía entorno, repitiendo el proceso durante millones de años.

 

83. Survival of the fittest
Rasgo que incrementa probabilidad de supervivencia. Hoy convivimos con ratones, no dinosaurios. “It is not the strongest that survives, nor the most intelligent. It is the one that is most adaptable to change.” Aunque la frase es de Leon Megginson, no de Darwin.

 

84. Selección sexual
Rasgo que no te hace mejor, solo más atractivo. Con sobrevivir no basta, tienes que reproducirte. Los pavos reales coloridos señalizan buenos genes pero, al mismo tiempo, son presa fácil de depredadores. Diremos lo mismo de uno que se compre un Rolex.

 

85. Maladaptación
El rasgo ganador (tanto si favorece supervivencia como reproducción) seguirá acentuándose. El problema es que el entorno cambia repentinamente. Y un producto validado en prueba y error durante millones de años puede quedarse obsoleto de la noche a la mañana.

 

86. Teoría prospectiva
Daniel Kahneman y Amos Tversky estudiaron, mediante experimentos, cómo los humanos tomamos decisiones en condiciones de incertidumbre. Cuenta la función del valor asimétrico que sufrimos aversión a las pérdidas. El óptimo pasaba por jugarlo conservador.

 

87. Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Sistema 1, rápido e intuitivo, el instinto primario. Sistema 2, lento y calculador, tu consciencia, el yo que tienes dentro de la cabeza. Sistema 1 suele dominar la decisión. Somos demasiado emocionales en un mundo que exige pensar con la cabeza fría.

 

88. Gut feeling
Los instintos te permiten decidir rápido y ganarte el respeto de la manada, sería un error decir que están todos maladaptados. ¿Cuándo seguir tu intuición? Cuando dispongas de una referencia previa. Decide utilizando los datos. Después, ajusta por instinto sobre ese número.

 

89. El yo que experimenta y el yo que recuerda
La felicidad funciona a dos niveles: el bienestar (pasártelo bien en este momento) y la satisfacción (mirar atrás y sentirte orgulloso de algo). No estamos programados para ser felices. Construimos historias pero, a veces, olvidamos vivirlas.

 

90. Dopamina
Neurotransmisor que es liberado cuando alcanzamos un objetivo. Un sistema de recompensas diseñado, darwinianamente, para fomentar conductas socialmente óptimas. El cerebro segrega dopamina cuando percibe un premio inminente. La felicidad en esa anticipación.

 

91. Normas sociales
Construcciones diseñadas para controlar comportamientos indeseados. Desde arriba (religión) o desde abajo (costumbres). Japoneses no dicen lo que piensa para reforzar vínculos. En Israel todo lo contrario. Estás domesticado, identifica qué normas juegan a tu favor.

 

92. Arrepentimiento anticipado
En el corto, jugando a limitar la pérdida, hay sesgo conservador. “Aunque no me apasione la abogacía, sé que allí estaré cubierto.” En el largo, siendo idealistas, puede conllevar un exceso de riesgo. “Priorizo ese proyecto del que no me arrepentiré a los 80”.

Procesos 🧩


 

93. Análisis coste-beneficio
Estimar costes y ganancias de un proyecto para, confrontándolos, concluir si es una buena inversión. El economista Gary Becker popularizó el método en las decisiones cotidianas, como la firma de un contrato matrimonial o la producción de niños.

 

94. Teoría de las limitaciones
Una cadena de producción no es más fuerte que su componente más débil. La persona menos relevante puede sabotearlo todo. Identifica las restricciones y dedica todos tus recursos a mejorar esa parte del proceso. ¿Cuáles son las barreras de tu vida?

 

95. Pensamiento lateral
Buscar una aproximación alternativa a la hora de resolver un problema, utilizando un razonamiento no necesariamente lógico. El éxito de la tarea pasa por encontrar un enfoque desconocido. La metodología exige pensar libremente, sin ataduras de ningún tipo.

 

96. Técnica Pomodoro
Método para ser más productivo utilizando el factor tiempo. Consiste en decidir un objetivo y, acto seguido, fijar un temporizador. 25 minutos. Uno trabaja de forma intensiva si opera dentro de una restricción, si es consciente que el tiempo está corriendo.

 

97. Práctica deliberada
Repetir una acción con el único objetivo de mejorarla. No basta con entrenar, uno tiene que hacerlo con un supervisor que corrija errores y ofrezca recomendaciones de mejora. Un jefe competente y exigente al principio de tu carrera puede marcar la diferencia.

 

98. Matriz Eisenhower
Una matriz con dos dimensiones: importante y urgente. Las tarea diarias pueden entonces dividirse entre (1) importante y urgente, (2) importante pero no urgente, (3) no importante pero urgente y (4) no importante y no urgente. Vivimos en tiempos de ruido, prioriza.

 

99. Error no forzado
En el tenis, error en una pelota fácil por una mala ejecución. En un deporte mental los errores pueden decidir el ganador. La estrategia de algunos jugadores consiste entonces en pasar todas las bolas, jugando sin riesgo, apostando únicamente por el fallo del rival.

 

100. Ensayo controlado
Elegimos un grupo de referencia y aplicamos en él una política, al mismo tiempo que fijamos un grupo de control que no recibirá el tratamiento. La aleatoriedad permite estimar el efecto medio. ¿Qué ensayo controlado podrías implementar en tu vida?

 

101. Experimento natural
Condiciones determinadas accidentalmente. Una misma población queda divida en dos mitades iguales y podemos así estudiar el efecto de introducir nuevas variables. Las conclusiones, sin embargo, no serán sólidas, no podemos aislar todos los factores.

 

102. ICE
Un marcador con 3 dimensiones. (1) El impacto positivo que tendrá cierta tarea. (2) La confianza que tienes en hacerla correctamente. (3) Cómo de fácil es para ti completarla. Cada dimensión recibe puntuación del 1 al 10. Escoge el proyecto que cuente con la suma más alta.

 

103. Orientación
En 4 pasos. (1) Posición: determinar tu localización en un entorno concreto. (2) Ruta: definir un rumbo hacia el objetivo fijado. (3) Monitorización: comprobar si estamos o no acercándonos. (4) Reconocimiento: validar que el objetivo alcanzado es el perseguido.

 

104. Navaja de Ockham
La explicación más simple, con menos condiciones por cumplir, suele ser la más probable. All else equal, quédate con la solución más sencilla. No compliques tus argumentos como hacen algunos académicos, que esconden en la complejidad su falta de ideas.

Negociación 🤝


 

105. Leverage
Elementos que te otorgan poder de negociación, en las ganancias que puedas prometer o los costes que puedas imponer. Arquímedes dijo aquello de que con un punto de apoyo levantaría el mundo. Tu leverage consiste en generarte ese apoyo, desde el que negociar.

 

106. BATNA
Un clásico. Best alternative to a negotiated agreement. Mejor alternativa disponible si la negociación fracasa y no se alcanza un acuerdo. Uno gana poder si conoce el BATNA del rival y dispone, además, de alternativas competitivas, pudiendo forzar con la amenaza de un ‘no’.

 

107. Estrategia de salida
Disponer de una salida digna en una negociación, una vez el acuerdo ha sido alcanzado o como opción para mitigar el fracaso. Los alpinistas que suben un ochomil tienen controlada su ruta de escape. La prioridad es sobrevivir, para mañana intentarlo de nuevo.

 

108. Pueblo Potemkin
Una construcción, literal o figurativa, levantada exclusivamente para hacer creer que la situación es mejor de lo que es. Con información imperfecta, el señuelo podría impresionar al rival. Aunque existen casos de éxito, en el largo suele destaparse la mentira.

 

109. Caballo de Troya
Artefacto diseñado para introducir una idea controvertida en un entorno hostil. Un truco con el que superar las barreras mentales de tu adversario, que, debido a sus prejuicios, no escucharía la beneficiosa propuesta. Aunque puede utilizarse de forma perniciosa.

 

110. Tercera vía
En política, una cuestión tan delicada que excluiría automáticamente al político que decidiera afrontarla. Existe en la actualidad una larga lista de temas controvertidos que conviene evitar. El downsdide de discutirlos es menor que el upside, convirtiéndolos en un no-go.

 

111. Activos específicos
Cuanto más específico es un activo, más difícil resulta encontrar un uso alternativo—fuera del pacto. La conducta oportunista aparece una vez la inversión ya ha sido realizada. Después de firmar el contrato matrimonial suelen relajarse los estándares pactados.

 

112. Divide y vencerás
Descomponer un problema complejo en subproblemas. Repetir la secuencia hasta que los subproblemas devengan lo suficientemente simples como para ser resueltos. Combinar las múltiples soluciones para dar con una respuesta al problema original.

 

113. Premortem
Imaginar, ex ante, qué podría salir mal. Saber lo malo suele ser más informativo. Enfoque en negativo: si no sabes qué quieres, empieza por definir qué no quieres. Antes de buscar el secreto de la felicidad, piensa qué tipo de vida te harías miserable. Y aléjate de ella.

 

114. Hail Mary
En el fútbol americano, un pase desesperado con el tiempo ya cumplido a la zona de anotación del rival. Lanzar una plegaria con una pequeñísima probabilidad de éxito. Uno debe identificar el momento en el que, ya sin nada que perder, puede jugárselo todo a una carta.

Filosofía 🖖


 

115. Absurdo
¿Cómo vivir una vida satisfactoria a la vez que uno acepta que la muerte es inevitable y que todo aquello que construya en ella desaparecerá en el tiempo? La respuesta en los vínculos colectivos y los pequeñas momentos que nos regala la vida. Eso creía Albert Camus.

 

116. Utilitarismo
La única acción moral es la que maximiza la utilidad. Una teoría del filósofo Jeremy Bentham, que describió la utilidad como la propiedad en cualquier objeto de, o bien producir un beneficio, o bien evitar un daño. El problema, claro, en el medidor que escogemos.

 

117. Velo de la ignorancia
Una hipótesis de John Rawls para determinar la moralidad de una estructura social. Rawls planteaba el siguiente experimento. ¿Qué sociedad escogerías si no pudieras conocer tu punto de partida? ¿Qué impuesto pagarían los ricos en esa economía?

 

118. Budismo
El origen del sufrimiento en el deseo—o dukkha. La iluminación pasa por la eliminación de ese deseo. Las posesiones, y los sueños que vinculamos a ellas, solo generan preocupación y malestar. Buda recomienda vivir una vida sencilla, en contacto con la naturaleza.

 

119. Determinismo
No existe libre albedrío, vivimos en una secuencia de eventos fuera de nuestro control. Todo lo que ocurre en el universo es consecuencia de factores predeterminados, de modo que nada podría haber ocurrido de forma distinta. El futuro es, por tanto, inevitable.

 

120. Estoicismo
Decía Seneca que sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad. La felicidad, si preguntas a un estoico, es en gran parte tu responsabilidad. La incertidumbre genera ansiedad, odiamos no saber qué pasará. Que solo te preocupe aquello que puedas controlar.

 

121. El método socrático
Buscar la verdad a través de la discusión. El alumno presenta su punto de vista mientras el maestro lanza nuevas preguntas. Solo mediante una introspección honesta puede alguien cambiar su punto de vista. No intentes convencerme, cuestiona mis creencias.

 

122. Falsabilidad
Solíamos decir que una teoría era científica si sabías cómo demostrarla. Hasta que llegó Karl Popper y sugirió un cambio de enfoque: una teoría solo es científica si puede ser refutada. Resulta estúpido discutir sobre la existencia de un Dios, ya que nadie podría negarlo.

 

123. Psicoanálisis
Método desde el que liberar unas emociones escondidas en el inconsciente. Afirma Freud que somos aquello que silenciamos, todos los instintos reprimidos. La mente está dividida en tres partes: ello (pulsiones), superyó (moral) y yo (frágil puente entre ambos).

 

124. Voluntad de poder
La fuerza que todo lo mueve. El superhombre de Nietzsche, estado superior de la evolución, se reafirma a si mismo a través de su propio sistema de valores, ambiciona alcanzar todos sus deseos. El águila vuela afirmativamente, aunque los corderos conspiren.

 

125. Eterno retorno
Todo lo que suceda volverá a suceder, cada una de tus acciones repitiéndose eternamente. El amor fati de Nietzsche libera un poder absoluto, en un tiempo que transciende el momento. Todo aquello que decidas hacer quedará dentro de ti, para siempre


Marco Aurelio. Sobre la virtud

Marco Aurelio gobernó el Imperio romano con sabiduría y vigor. Escribiría Meditaciones mientras lideraba campañas militares, una obra en la que reflexiona sobre la vida y la muerte a través de los valores estoicos, valores que seguiría al pie de la letra, renunciando a los placeres carnales y defendiendo la virtud como único guía. El sabio emperador ofrece una receta para sobrellevar la incertidumbre moderna: no te preocupes por aquello que no puedes controlar. Los pensamientos construyen la realidad, la felicidad, si preguntas a un estoico, es tu responsabilidad. Meditaciones está compuesto por 12 libros. Más vigente que nunca, compartimos 21 fragmentos de un clásico.

 

Libro I.

1. De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.

 

3. De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no solo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.

 

5. De mi preceptor: el no haber sido de la facción de los Verdes ni de los Azules, ni partidario de los parinularios ni de los escutarios; el soportar las fatigas y tener pocas necesidades; el trabajo con esfuerzo personal y la abstención de excesivas tareas, y la desfavorable acogida a la calumnia.

 

16. De mi padre: la mansedumbre y la firmeza serena en las decisiones profundamente examinadas. El no vanagloriarse con los honores aparentes; el amor al trabajo y la perseverancia; el estar dispuesto a escuchar a los que podían hacer una contribución útil a la comunidad. El distribuir sin vacilaciones a cada uno según su mérito. La experiencia para distinguir cuando es necesario un esfuerzo sin desmayo, y cuándo hay que relajarse. (…) El no tener muchos secretos, sino muy pocos, excepcionalmente, y solo sobre asuntos de Estado. (…) Y todo su carácter era así; no fue ni cruel, ni hosco, ni duro, sino que todo lo había calculado con exactitud, como si le sobrara tiempo, sin turbación, sin desorden, con firmeza, concertadamente. (…) Su vigor físico y su resistencia, y la sobriedad en ambos casos son propiedades de un hombre que tiene un alma equilibrada e invencible, como mostró durante la enfermedad que le llevó a la muerte.

 

Libro IV.

3. Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma. (…) Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden. Concédete, pues, sin pausa, este retiro y recupérate. Sean breves y elementales los principios que, tan pronto los hayas localizado, te bastarán para recluirte en toda tu alma y para enviarte de nuevo, sin enojo, a aquellas cosas de la vida ante las que te retiras.

 

24. «Abarca pocas actividades, dice, si quieres mantener el buen humor.» Es preciso recapacitar personalmente en cada cosa: ¿no estará esto entre lo que no es necesario? Y no solo es preciso eliminar las actividades innecesarias, sino incluso las imaginaciones. De esta manera, dejarán de acompañarlas actividades superfluas.

 

32. Piensa, por ejemplo, en los tiempos de Vespasiano. Verás siempre las mismas cosas: personas que se casan, crían hijos, enferman, mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, comercian, cultivan la tierra, adulan, son orgullosos, recelan, conspiran, desean que algunos mueran, murmuran contra la situación presente, aman, atesoran, ambicionan los consulados, los poderes reales. Pues bien, la vida de aquellos ya no existe en ninguna parte. (…) Y especialmente debes reflexionar sobre aquellas personas que tú mismo viste esforzarse en vano, y olvidaban hacer lo acorde con su particular constitución: perseverar sin descanso en esto y contentarse con esto.

 

51. Corre siempre por el camino más corto, y el más corto es el que discurre de acuerdo con la naturaleza. En consecuencia, habla y obra en todo de la manera más sana, pues tal propósito libera de las aflicciones, de la disciplina militar, de toda preocupación administrativa y afectación.

Libro V.

5. «No pueden admirar tu perspicacia.» Está bien. Pero existen otras muchas cualidades sobre las que no puedes decir: «No tengo dotes naturales.» Procúrate, pues, aquellas que están enteramente en tus manos: la integridad, la gravedad, la resistencia al esfuerzo, el desprecio a los placeres, la resignación ante el destino, la necesidad de pocas cosas, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la austeridad, la magnanimidad. ¿No te das cuenta de cuántas cualidades puedes procurarte ya, respecto a las cuales ningún pretexto tienes de incapacidad natural ni de insuficiente aptitud? Con todo, persistes todavía por propia voluntad por debajo de tus posibilidades. ¿Acaso te ves obligado a refunfuñar, a ser mezquino, a adular, a echar las culpas a tu cuerpo, a complacerte, a comportarte atolondradamente, a tener tu alma tan inquieta a causa de tu carencia de aptitudes naturales?

 

6. Existe cierto tipo de hombre que, cuando ha hecho un favor a alguien, está dispuesto también a cargarle en cuenta el favor; mientras que otra persona no está dispuesta a proceder así. Pero, con todo, en su interior, le considera como si fuera un deudor y es consciente de lo que ha hecho. Un tercero ni siquiera, en cierto modo, es consciente de lo que ha hecho, sino que es semejante a una vid que ha producido racimos y nada más reclama después de haber producido el fruto que le es propio, como el caballo que ha corrido, el perro que ha seguido el rastro de la pieza o la abeja que ha producido miel. Así, el hombre que hizo un favor, no persigue un beneficio, sino que lo cede a otro, del mismo modo que la vid se aplica a producir nuevos racimos a su debido tiempo.

 

Libro VI.

13. Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que eso es un cadáver de pez, aquello cadáver de un pájaro o de un cerdo. (…) ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian.

 

30. Procede como discípulo de Antonino; su constancia en obrar conforme a la razón, su ecuanimidad en todo, la serenidad de su rostro, la ausencia en él de vanagloria, su afán en lo referente a la comprensión de las cosas. Y recuerda cómo él no habría omitido absolutamente nada sin haberlo previamente examinado a fondo y sin haberlo comprendido con claridad; y cómo soportaba sin replicar a los que le censuraban injustamente; y cómo no tenía prisas por nada; y cómo no aceptaba las calumnias; y cómo era escrupuloso indagador de las costumbres y de los hechos; pero no era insolente, ni le atemorizaba el alboroto, ni era desconfiado, ni charlatán. Y cómo tenía bastante con poco, para su casa, por ejemplo, para su lecho, para su vestido, para su alimentación, para su servicio; y cómo era diligente y animoso. (…) Y su firmeza y uniformidad en la amistad; y su capacidad de soportar a los que se oponían sinceramente a sus opiniones y de alegrarse, si alguien le mostraba algo mejor; y cómo era respetuoso con los dioses sin superstición, para que así te sorprenda, como a él, la última hora con buena conciencia.

 

Libro VII.

55. No pongas tu mirada en guías interiores ajenos, antes bien, dirige tu mirada directamente al punto donde te conduce la naturaleza del conjunto universal por medio de los sucesos que te acontecen, y la tuya propia por las obligaciones que te exige. Cada uno debe hacer lo que corresponde a su constitución. (…) Lo que prevalece en la constitución humana es la sociabilidad. En segundo lugar, la resistencia a las pasiones corporales, pues es propio del movimiento racional e intelectivo marcarse límites y no ser derrotado nunca ni por el movimiento sensitivo ni por el instintivo. Pues ambos son de naturaleza animal, mientras que el movimiento intelectivo quiere prevalecer y no ser subyugado por aquellos. En tercer lugar, en la constitución racional no se da la precipitación ni la posibilidad de engaño. Así pues, el guía interior, que posee estas virtudes, cumpla su tarea con rectitud, y posea lo que le pertenece.

 

Libro IX.

33. Todo cuanto ves, muy pronto será destruido y los que han visto la destrucción dentro de muy poco serán también destruidos; y el que murió en la vejez extrema acabará igual que el que murió prematuramente.

 

Libro X.

8. Después de asignarte estos nombres: bueno, reservado, veraz, prudente, condescendiente, magnánimo, procura no cambiar nunca de nombre, y, si perdieras dichos nombres, emprende su búsqueda a toda prisa. Por tanto, caso de que te mantengas en la posesión de estos nombres, sin anhelar ser llamado con ellos por otros, serás diferente y entrarás en una vida nueva. Porque el continuar siendo todavía tal cual has sido hasta ahora, y en una vida como esta, ser desgarrado y mancillado, es demasiado propio de un ser insensato, apegado a la vida y semejante a los gladiadores semidevorados que, cubiertos de heridas y de sangre mezclada con polvo, a pesar de eso, reclaman ser conservados para el día siguiente, a fin de ser arrojados en el mismo estado a las mismas garras y mordeduras. Embárcate, pues, en la obtención de estos pocos nombres. Y si consigues permanecer en ellos, quédate allí, como transportado a unas islas de los bienaventurados. Pero si te das cuenta de que fracasas y no impones tu autoridad, vete con confianza a algún rincón, donde consigas dominar, o bien, abandona definitivamente la vida, no con despecho, sino con sencillez, libre y modestamente, habiendo hecho, al menos, esta única cosa en la vida: salir de ella así.

 

Libro XI.

19. Debemos guardamos sin cesar de cuatro desviaciones del guía interior; y cuando las descubras, debes apartarlas hablando con cada una de ellas en estos términos: «Esta idea no es necesaria, esta es disgregadora de la sociedad, esta otra que vas a manifestar no surge de ti mismo.» Porque manifestar lo que no proviene de ti mismo, considéralo entre las cosas más absurdas. Y la cuarta desviación, por la que te reprocharás a ti mismo, consiste en que la parte más divina que se halla en ti, esté sometida e inclinada a la parte menos valiosa y mortal, la de tu cuerpo y sus rudos placeres.

 

Libro XII.

27. Rememora sin cesar a los que se indignaron en exceso por algún motivo, a los que alcanzaron la plenitud de la fama, de las desgracias, de los odios o de los azares de toda índole. Seguidamente, haz un alto en el camino y pregúntate: «¿Dónde está ahora todo aquello?». Humo, ceniza, leyenda o ni siquiera leyenda.

 

29. La salvación de la vida consiste en ver enteramente qué es cada cosa por si misma, cuál es su materia y cuál es su causa. En practicar la justicia con toda el alma y en decir la verdad.

 

31. ¿Qué pretendes? ¿Seguir viviendo? ¿Percibir las sensaciones, los instintos? ¿Crecer? ¿Cesar de nuevo? ¿Utilizar la palabra? ¿Pensar? ¿Qué cosa entre esas te parece que vale la pena echar de menos? Y si cada una de éstas te parece bien despreciable, inclínate finalmente a ser sumiso a la razón y a Dios. Pero se oponen el honrar estas cosas y enojarse por el hecho de que con la muerte se nos privará de estas mismas facultades.

 

32. ¿Qué pequeña parte de tiempo ilimitado y abismal se ha asignado a cada uno? Pues rapidísimamente se desvanece en la eternidad. ¿Y qué pequeña parte del conjunto de la sustancia, y qué ínfima también del conjunto del alma? ¿Y en qué diminuto terrón del conjunto de la tierra te arrastras? Considera todas esas cosas e imagina que nada es importante, sino actuar como tu naturaleza indica y experimentarlo como la naturaleza común conlleva.

 

33. ¿Cómo se sirve de ti el guía interior? Que en eso radica todo. Y lo demás, dependa o no de tu libre elección, es cadáver y humo.

 

El emperador recomienda vivir una vida sencilla y honesta, sin delirios de grandeza. Relacionado, Percy Shelley publicó un poema sobre la historia de Ozymandias, nombre griego del faraón Ramsés II. Shelley competía con su colega Horace Smith, en una apuesta amistosa en la que escribirían acerca del legado pasajero de los hombres—y las arenas del tiempo que todo lo entierran. Regresando a Marco Aurelio: “Todo es efímero: el recuerdo y el objeto recordado.” Solo debería preocuparte el momento presente.

 

I met a traveller from an antique land

Who said: Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desert … Near them, on the sand,

Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamped on these lifeless things,

The hand that mocked them and the heart that fed;

And on the pedestal these words appear:

“My name is Ozymandias, king of kings:

Look on my works, ye Mighty, and despair!”

Nothing beside remains. Round the decay

Of that colossal wreck, boundless and bare

The lone and level sands stretch far away.

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