El concepto explicado en 6 preguntas

1. ¿Qué es la opcionalidad?

Generarte un escenario con distintas alternativas, en el que puedas decidir.

 

2. ¿Por qué es hoy relevante?

El mundo es cada día más complejo. Vivimos en una economía que no podemos entender—ya no digo predecir. Algo no necesariamente malo: A mayor grado de incertidumbre, más oportunidades. Podrás aprovecharlas si consigues darte una posición de independencia.

¿Cómo perseverar en la incertidumbre? Estrategia de carrera en tres pasos:

1. No puedes planificar el éxito, garantízate libertad de movimientos.

2. Abre los ojos, identifica los escenarios positivos que tienes delante.

3. Ignora el coste hundido. Ten el coraje de abandonar, cuando no estés en el sitio correcto.

El quid es decidir después del evento, nunca antes. Todo es ahora más fácil: Ya no tienes que acertar, basta con reconocer. Podrás, desde aquí, competir contra gente mucho más lista, pero con más obligaciones. Su perfil rígido, con demasiados compromisos, sufrirá en las turbulencias.

Ellos tienen que anticipar. Tú tienes que observar. Ellos deciden con estudios de mercado. Tú lo haces ex post. Con todas las cartas sobre la mesa, ejecutas la opción que más te conviene. Ellos temen los cambios inesperados. Tú esperas la siguiente crisis. Ellos leen el Financial Times, intentando descifrar las claves económicas. Tú duermes tranquilo en un mundo que no entiendes. Ellos controlan lo incontrolable. Tú te levantas en el caos.

 

3. ¿Tienes un ejemplo práctico?

¿Quieres visitar Japón? Hay dos maneras de hacerlo:

Opción número 1. Contratar el paquete de una agencia.

Viajar con guía. Disfrutar sin preocupaciones, después de un duro año trabajando. El problema es que estarás limitado al planning. Me gusta el rollo de Kyoto, ¿puedo quedarme un día más? No, en 5 minutos sale el bus que te llevará a Osaka. Check en Instagram, verlo todo sin ver nada. Maximizas el número de sitios visitados pero (criterio personal) a un precio demasiado alto. Emociones preestablecidas en paquete cerrado. Aumenta el confort eliminando la incertidumbre, pero te quedas sin historias que contar. Prohibidas las aventuras, todos los viajes son iguales.

Opción número 2. Comprar vuelo de ida y vuelta. Y poco más.

Si no puedes saber qué ciudades te gustarán, planifica un viaje de mínimos. Contrata 3 noches en Tokio. Transcurrido ese tiempo, con nueva información, decide si quedarte 3 días más. La decisión viene después, una vez lo has vivido. Actualiza sobre la marcha, un viaje a tu medida.

Cierta información es accesible antes de partir. (¿Es prudente conducir? ¿Cuánto cuesta el tren bala?) Pregúntaselo a un local o búscalo en un blog. Pero hay otro tipo de información que solo puedes obtener una vez aterrices. (¿Me gustará el sushi de Tsukiji?) Regálate la libertad de investigar, no te comprometas con un itinerario. Solo reduciendo el grado de control podrás descubrir secretos, rincones que no salen en las guías. No es un enfoque siempre válido, acarrea problemas.

 

Source: https://www.eldia.com/nota/2015-3-14-el-paseante-flaneur

 

El flâneur, un paseante, implementa la teoría. Flâneur es aquel que callejea, que camina sin dirección por territorio desconocido. Moviéndose por sensaciones, abierto a las vicisitudes del momento, sin ligarse a nada ni a nadie, improvisa la ruta en función de las circunstancias cambiantes. Un flâneur ejerce su opcionalidad, habla con la gente, disfruta el momento. Que no defina un rumbo no significa que esté perdido. Un flâneur no busca, un flâneur encuentra.

 

4. ¿Qué rol juega aquí el dinero?

El dinero compra libertad. Te permite decir que no, tener la última palabra.

El dinero compra tranquilidad. Acumula pasta para olvidarte de la pasta.

El dinero compra opcionalidad. No podrás experimentar si no puedes pagártelo.

El escenario ideal en la libertad financiera, es decir, con ingresos pasivos mayores que gastos mensuales. Que las rentas del capital cubran tu estilo de vida. Alcanzado este punto, apuesta con más upside que downside, lanza pequeños proyectos, con potencial de crecimiento exponencial y pérdidas controladas—nunca arriesgando más de lo necesario. El consejo de Nassim Taleb: no es una cuestión de acertar siempre sino de ganar mucho la vez que aciertes.

La fórmula de Kiyosaki: 1. Reduce el gasto. 2. Ahorra. 3. Invierte en activos que generen rentas. 4. Libera tu agenda en busca de proyectos distintos. 5. Repite hasta alcanzar la libertad financiera.

La clase media, amante del consumo y dependiente de una nómina, sigue estrategia contraria. Las rentas del trabajo pagan más impuestos, por jornadas de 40 horas, pero la fiscalidad no es el problema. Reajustan gasto a salario, empeorando su balance. Sin tiempo ni ahorro, se pierden las mejores oportunidades. Siempre por detrás en la carrera de ratas. “Seré feliz cuando me promocionen.” Lo dudo. Si el dinero extra va destinado a bienes materiales. La misma vida estresante, ahora con un coche más grande. Si no llegas con 40.000, tampoco con 80.000.

Diferenciación en el margen. Posicionamiento suicida.

Financiarán upgrades innecesarios para venderte que están progresando. La mayoría de bienes de consumo ofrecen satisfacción en modo binario. El incremento relevante se produce si puedes acceder a él. Descontada la señalización, un Skoda te dará la misma utilidad que un Audi. Una oración para esas pobres almas inseguras que conducen un Ferrari, reforzar el ego sale caro. Tampoco hace falta que cambies de móvil cada año. Tu cámara de 12 Mpx no está desfasada. ¿Pagos que restan opcionalidad? Una segunda residencia, por ejemplo. Hoy te gusta ese sitio pero mañana quizá te cansas. Te engañarás diciendo que es inversión, pero, descontando impuestos y mantenimiento, mejor estarías alquilando Airbnb y ahorrando en un fondo indexado.

Descrita la estrategia financiera, toca decir que la opcionalidad es más cuestión de mentalidad, no tanto de dinero. Que cada uno haga lo que quiera, pero estarás regalándote libertad reduciendo gasto. Cómprate una mansión si quieres sentirte solo, la abundancia es un estado de ánimo. Satisfacción efímera. Quiero algo, lo consigo, ya no lo quiero. Origen del sufrimiento en las posesiones. Compro Rolex y reajusto—más pronto que tarde—en el nuevo equilibrio. Como si llevara un Swatch. Se desvanece la alegría pero queda un problema, vivir con miedo a la pérdida.

El consumismo es la trampa. Genera nueva demanda y frustración si no alcanzas. Epicúreo temía los placeres de la vida. Solo deseaba la austeridad, él era feliz cenando una rebanada de pan. Hasta que alguien le invitó a un lujoso banquete, empeorado su situación, ahora era dependiente. Minimalismo como solución. Reduce. Disfruta de placeres terrenales. Una vida sencilla, en contacto con la naturaleza, vinculado a tu comunidad. El consumismo puede arruinarte, a nivel financiero y, sobre todo, mental. Domina el arte de quedarte satisfecho. O nunca será suficiente.

No es rico quien acumula capital para proyectar status en su escala social imaginaria. Rico es quien tiene opciones, quien puede decidir sobre su vida.

 

5. ¿Puedes explicármelo utilizando una escena de Michael Mann?

Sí, claro.

“Don’t let yourself get attached to anything you are not willing to walk out on in 30 seconds flat if you feel the heat around the corner.”

Tú no eres ladrón de bancos. La vida es también compromiso. Dicen que de allí aparece un sentido. Escoge con cabeza desde posición fuck you. Espera sentado las mejores oportunidades.

“You get up two and a half million dollars, any asshole in the world knows what to do: you get a house with a 25 year roof, an indestructible Jap-economy shitbox, you put the rest into the system at three to five percent to pay your taxes and that’s your base, get me? That’s your fortress of fucking solitude. That puts you, for the rest of your life, at a level of fuck you. Somebody wants you to do something, fuck you. Boss pisses you off, fuck you! Own your house. Have a couple bucks in the bank. Don’t drink. That’s all I have to say to anybody on any social level. Did your grandfather take risks? I guarantee he did it from a position of fuck you. A wise man’s life is based around fuck you. The United States of America is based on fuck you. You’re a king? You have an army? Greatest navy in the history of the world? Fuck you! Blow me. We’ll fuck it up ourselves.”

 

6. ¿Cómo construir una carrera con opcionalidad?

Invirtiendo en ti. Formación continua en distintos campos. Desarrollando habilidades únicas y forjándote una reputación. Trabajando la agenda. Priorizando las experiencias, no los títulos.

Solo con opcionalidad podrás tomar encrucijadas inesperadas. Tú única preocupación es estar listo cuando la oportunidad se presente. Ir con todo. La mayoría no tiene posición para hacerlo.

Hoy competimos en mercados escalables, la siguiente unidad a coste marginal 0. El ganador se lo lleva todo, el resto se pelean por las migajas. En Cardinal te diremos que gestiones ese riesgo vía haltera. Si escribir es tu pasión, oposita a funcionario. Persigue tu sueño una vez dentro, ya con las tardes libres y cubierto con 14 pagas. El cerebro humano no está programado para perder cada día un poquito esperando una ganancia. ¿Podrás pagar el precio psicológico?

No hay apuesta clara. Un perfil demasiado corporativo sufrirá en una economía tan volátil. No intentes reducir la incertidumbre, conviértela en tu aliada. Opcionalidad es empezar un negocio durante los fines de semana. El emprendimiento ofrece la carrera más estable. Por encima del sector público. ¿Quién te garantiza que el gobierno pagará nóminas? Emprender genera opciones. Seguramente te la pegues. Lanza 10 proyectos y tendrás la probabilidad de tu lado.

Antídoto contra la sociedad ultraproductiva: Hacer cosas sin que exista un motivo, un porqué. Los americanos utilizan el verbo to tinker para describir la acción de reparar algo sin un plan. Experimentando. Disfrutándolo. De forma inconexa, probando piezas, como lo haría un niño.

Si no sabes qué quieres, testea distintos escenarios. Prototipos a pequeña escala. Pregunta a alguien que trabaje de esto, cómo es su día a día. Lee libros. Apúntate a un curso de verano o, mejor, cuélate de oyente en una clase universitaria. Sacarás información de primera mano. Opcionalidad es elegir el camino difícil, estudiar la carrera técnica. Déjalo si, después de un año, ves que no es para ti. Opcionalidad es cargarte el ego, empezar de nuevo.

Dice un proverbio hebreo: “El hombre hace planes y Dios se ríe.”

En un mundo en constante cambio, no fijarte un rumbo puede ser, paradójicamente, tu ventaja.