Este texto es una adaptación del discurso de bienvenida a la Universidad Pompeu Fabra, Facultad de Economía.

 

¿Estáis nerviosos? Hace 12 años estaba sentado en este auditorio. Recuerdo todavía las dudas. Las mismas preguntas que tendréis hoy vosotros. ¿Encajaré? ¿Qué diré en clase? ¿Aprobaré las mates? Si esto va de consejos aquí el primero: perded pronto la vergüenza. La gente es maja. (La mayoría.) Es muy fácil hacer amigos. Basta con decir hola y compartiréis un vínculo de por vida. Escoged con criterio a quien saludéis. En lo que concierne las notas, trabajad desde el día 1.

 

¿Qué habría hecho diferente si empezara de nuevo la universidad? Ayer, preparando mi intervención, decidí lanzar la pregunta en Twitter. Estas fueron algunas de las respuestas. “Invierte en alcohol de calidad.” (!) “Que las notas no son [tan] importantes.” Y, mi favorita: “no vayas.” Yo ilusionado con la oportunidad de despertar una curiosidad genuina, la chispa que desatara el incendio, en una larga y emocionante travesía que concluiría en el Stockholm Konserthus, recibiendo, uno de vosotros, de manos del rey sueco, el Nobel de Economía. Y llegó el hater.

 

Hoy empieza una bonita etapa que, y no es mi intención asustaros, definirá una trayectoria profesional, forjará la personalidad adulta y condicionará el resto de vuestros días. La universidad no te enseña una profesión—esto lo aprendes trabajando—pero la universidad te dará contenido, disciplina y contactos. Me gustaría compartir cierta información clasificada. Aunque dudo que mi yo universitario mostrara interés en esta charla—al final del día, uno solo aprende equivocándose.

 

1. Leer para pensar distinto 📚

 

Nunca fui el mejor estudiante, pero siempre tuve curiosidad. Y siempre estaba leyendo. Era 2007, ¿cómo no hacerlo? Disfrutaba como un niño con los artículos de Sala i Martín sobre la crisis. 4 años de fascinantes turbulencias, desde el crash financiero hasta la deuda europea. Entusiasmo no compartido por las mejores medias de mi promoción, ellos no seguían la actualidad. “Tengo que estudiar para el test,” decían. Hoy trabajan vendiendo seguros. Yo aprendí economía.

Marca la diferencia que sigas leyendo cuando no hay obligación de hacerlo. Recuerdo ir a la playa con artículos académicos. Y con el manual de Mankiw. No puedes competir contra esto.

Intenta entender qué está pasando en el mundo, desde el punto de vista de un economista. No leas superventas, lee los libros que nadie lee. Filtra contenidos a través de Twitter. No leas prensa financiera, lee los clásicos de la biblioteca (¡son gratis!). El enfoque económico de Gary Becker es tu ventaja comparativa. Poca gente piensa como un economista, ni siquiera los economistas.

 

2. Muévete, Hulio 🤺

 

Algo bonito de la universidad es que, por primera vez, puedes expresarte en libertad, puedes ser quien tú quieras. En el instituto, con grupos tan pequeños, la presión social es un factor. ¿Te gusta la economía? Pronto descubrirás que no estás solo. Ya no tienes que esconderte, el mercado recompensa a los raros. Nadie te mirará mal por discutir la política monetaria de Draghi.

¿No sabes qué quieres? Dí que sí todo y reajusta rápido, ignora el coste hundido. Encontrarás el camino andando. Testea alternativas, prohibido ser un nini. Comprometerte a los 18 es una restricción innecesaria. Mi modelo es el americano, con major y minor. Allí escoges universidad, no grado. En primero te matriculas a cinco facultades. En segundo decides especialización.

Estarás buscando durante días, meses o años pero, cuando lo encuentres, lánzate de cabeza. El profesor es tu amigo. Pregúntale sobre esa temática que lleva estudiando en soledad toda una vida. Llorará de emoción. Entiende su realidad: nadie lee sus papers. Yo recuerdo 50 estudiantes, de 2.500 que han pasado por mi clase. Todos cumplían con el mismo perfil: querían saber más.

 

3. Gestión de notas 🧐

 

Las notas son importantes y las notas no son importantes.

Las notas son importantes si quieres la plaza de intercambio en Wharton, si preparas entrevista con banca de inversión, si tienes intención de cursar un doctorado. En definitiva, si compites en expediente perfecto. El problema de esta estrategia es que estarás diferenciándote en el margen—contra alguien mejor preparado. La ley de Sayre, la lucha es feroz cuando el botín es bajo. Si buscas entrevista con McKinsey asegúrate media de 8. Si te gusta la publicidad trabaja un buen portfolio. En un mundo con recursos limitados, piensa desde primero cómo invertirás tu tiempo.

Las notas no son importantes si encuentras una historia distinta, si desarrollas un perfil en la interesección, si entiendes la universidad como una etapa más en tu desordenado proceso formativo. En una economía que nadie puede entender solo el autodidacta estará protegido. Utiliza los MOOC, combina disciplinas. Ahora es el momento de hacer cosas sin un retorno claro.

Y no te preocupes demasiado con tu primer suspenso. En bachillerato sacabas matrículas. Aquí la media es un 7. La probabilidad dice que no tendrás el 9. Economía es especialización, preferible la varianza. Basta con ser el mejor en un campo. No veo eficiente ser bueno en todos.

 

4. Precio subsidiado ☝️

 

¿Cuánto cuesta una clase? El coste real de una asignatura son 750 euros. Con este número en la cabeza: busca optativas exigentes, googlea el CV del profesor, escoge el grupo más competitivo. Eres producto de tu entorno, serás tan bueno como tus compañeros. Harvard no está preocupado por fichar a los mejores profesores, Harvard compite por los mejores estudiantes. Aprendes economía si sigues discutiendo en el bar. En otras universidades bajarías el listón (el pasotismo es contagioso) pero aquí estás de suerte: en la Pompeu el raro es el que no trabaja.

¡18 años! Existen dos peligros que, aunque contradictorios, pueden ocurrir de forma simultánea: creer que el profesor lo sabe todo y creer que tú lo sabes todo. No respetes la autoridad, sé escéptico con los catedráticos. (Yo sigo sin entender la macro.) Encontrarás soluciones simples a problemas complejos. Esta bonita etapa servirá para cuestionarlo todo. También tus creencias.

 

5. Fuera de clase 🔥

 

¿Cómo encontrar, en una promoción de 600 estudiantes, los 4 locos que comparten tu pasión por la bolsa? En Economía de la Empresa, mi asignatura de primero, discutimos los problemas informativos y, una posible solución, en las señales costosas. Utiliza los clubes de estudiantes para filtrar perfiles en los extremos, demuestra tu compromiso superando la prueba de acceso.

Para algunos la UPF es como ir a la oficina. De 9 a 5. Un modelo mejor es el campus americano, vivir las 24 horas la experiencia universitaria. De ti depende replicarlo. Busca asociaciones, juega al fútbol 7, gana la liga de debate. Equípate con experiencias relevantes—voluntariados, viajes y pequeños proyectos empresariales. Trabaja las habilidades sociales, la Pompeu son también las Pompeufarras. Conferencias, dentro y fuera, presentándote al conferenciante. Pídele recursos. “Me encantaría saber cómo lo has hecho.” Te ayudará si en tus ojos brilla la curiosidad genuina.

 

6. Inglés profesional 💂‍♂️

 

Si viene otra crisis quieres darte la posibilidad de trabajar fuera. Necesitas inglés profesional. Yo llegué aquí con First y salí con Proficiency. He vivido la transición y vengo a decirte que puedes hacerlo. No es tanto una cuestión de estudiar mucho sino de posicionarte en el entorno correcto.

Empecé tarde con el inglés. Mis compañeros tenían mejor base. Pero nunca estuve acomplejado. Esta, creo, fue la clave. ¿Acomplejado de qué? ¿De entrar en la UPF sin pasar por un colegio internacional? Sigo orgulloso de mi ROI. Hablaba con errores gramaticales. Pero hablaba. Y me entendían. Esto es todo lo que necesitas en esta fase. Equivócate ahora que el coste es bajo. Decidí hacer el intercambio en Estados Unidos, sin pararme a pensar que el idioma podría ser una barrera. Ser un inconsciente tiene su parte buena. Una vez allí te espabilas y progresas.

¿Qué estrategia recomiendo? Exposición máxima. Profesores nativos, amigos extranjeros y series en versión original. Y leer mucho (¡instala en Chrome la extensión Google Dictionary!). Yo tenía dos hobbies: la economía y la NFL. Tuve suerte, los mejores contenidos no estaban traducidos.

Y un consejo con upside: hazte mentor de estudiantes internacionales. Suele venir gente top. El potencial es enorme. A nivel personal, experiencias. A nivel profesional, ofertas de trabajo. El mejor networking es a los 18. Gran parte del éxito consiste en identificar las oportunidades.

 

7. Intercambio + Prácticas 🧳

 

Si entendemos la universidad como experiencia vital no puede faltar en ella el intercambio. Obligatorio. Estudiar fuera, conviviendo con gente extraña. Señaliza muchas cosas: todas positivas. Escoge según el prestigio de la universidad. Yo fui a Richmond, Virginia. Sin beca Erasmus pero ahorrándome la matrícula de 28.000 dólares. Me hubiera gustado cursar otro semestre en el extranjero, en Asia (shock cultural) o Europa (universidades centenarias). Consejo atípico que te permitirá crecer y diferenciarte: si puedes permitírtelo realiza dos intercambios.

 

Y no te olvides de las prácticas. Llegar a cuarto sin experiencia laboral es problemático a ojos del empresario. No lo olvides, estás aquí para encontrar tu primer trabajo. Las prácticas pueden darte información (destapar preferencias) y conocimiento práctico. Busca jefes exigentes. No te preocupes, de momento, por reputación y salario. ¿No sabes por dónde empezar? Pruébalo todo. Startup y corporate. Sin compromiso. El coste de experimentar nunca será tan bajo.

 

Cierre

 

Eres un afortunado, la Pompeu es única. ¿Lo sabes, verdad? Llegar no ha sido fácil. No quiero quitarte mérito pero recuerda la suerte que has tenido, de crecer en un entorno privilegiado—y no hablo de dinero. Sé consciente de ello. Agradece a tus padres la oportunidad y agradece a la sociedad, los ciudadanos que pagan sus impuestos, la inversión que en ti están realizando.

 

Si hubieras decidido estudiar en otra universidad—de la que no diré el nombre, solo que tiene el campus en Sant Cugat—este discurso habría sido distinto. En ESADE (!) te venden la idea que eres élite, que tienes el futuro del país en tus manos. Entiendo por qué lo dicen (creértelo es el primero paso) pero, en mi opinión, este es un muy mal consejo para un joven de 18 años. Prefiero cerrar mi discurso diciéndote todo lo contrario: no eres nadie, no has solucionado (¡todavía!) problemas, no has ganado dinero en el mercado. Con cariño lo digo, pero solo sabes memorizar exámenes. También quiero decirte que has escogido bien, que estás en el sitio perfecto para desarrollar tu talento. Y que si trabajas con humildad y perseverancia quizá un día cambies algo.

 

Bienvenido a la Pompeu Fabra.